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¡Tensión mundial! EE. UU. capturó en alta mar un petrolero venezolano que Rusia protegía con al menos un buque de guerra y un submarino

La operación, ocurrida en aguas del Atlántico Norte, pone fin a una persecución de 15 días y eleva al máximo la fricción entre Washington y el Kremlin por el control de las rutas petroleras.

Archivo: U.S. European Command
La Guardia Costera estadounidense tomó el control del Marinera tras evadir el despliegue naval de Moscú. Archivo: U.S. European Command

Lo que expertos califican como uno de los momentos de mayor tensión naval en años recientes, el Gobierno de Estados Unidos confirmó la captura y toma de control del petrolero Marinera (anteriormente conocido como Bella 1).

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La operación, ejecutada por unidades combinadas de la Guardia Costera y fuerzas especiales, pone fin a una persecución de más de dos semanas que mantuvo en tensión a las cancillerías de Washington y Moscú.

El operativo se llevó a cabo en aguas internacionales del Atlántico Norte. Según informó el Mando Europeo de Estados Unidos a través de un comunicado oficial, la incautación responde a una orden emitida por un tribunal federal por violaciones sistemáticas a las sanciones internacionales.


El navío es señalado por la inteligencia naval estadounidense como una pieza clave de la denominada “flota sombra”, utilizada para transportar crudo de Venezuela, evadiendo así los bloqueos financieros impuestos por la administración de Donald Trump.

Una persecución entre potencias

El historial del Marinera es digno de un guion cinematográfico. El pasado 21 de diciembre, el buque realizó un giro de 180 grados cerca de las costas venezolanas para evitar una inspección de la Guardia Costera de EE. UU. Tras negarse al abordaje, el petrolero huyó hacia el noreste, intentando refugiarse en aguas europeas con destino al puerto ruso de Múrmansk.

Durante la huida, la tripulación intentó una maniobra de camuflaje legal: cambiaron el nombre del barco a Marinera, pintaron la bandera de la Federación Rusa en el casco y formalizaron un registro exprés en el puerto de Sochi.

Ante este movimiento, el Kremlin desplegó al menos un submarino y activos navales para escoltar la embarcación, enviando una advertencia diplomática a Washington para que cesara la persecución.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses, apoyadas por el buque USCGC Munro (un buque de la Guardia Costera de EE. UU), mantuvieron el rastreo satelital y físico. “La incautación respalda la Proclamación del presidente dirigida a buques que amenazan la seguridad y la estabilidad del hemisferio occidental”, señalaron fuentes del Mando Europeo en la red social X.

El factor Venezuela y el ajedrez global

La captura del Marinera, se trata de la tercera operación de interdicción marítima de gran escala desde diciembre, enmarcada en la estrategia de la Casa Blanca para retener los ingresos petroleros del Gobierno venezolano.

Según el Departamento del Tesoro, este buque ya había sido sancionado en 2024 por presuntos nexos con el transporte de carga para grupos señalados como terroristas en Oriente Medio.

La presencia de fuerzas rusas a escasos kilómetros durante el abordaje elevó la alerta al máximo nivel, aunque el informe de Reuters confirmó que la toma del control del barco se realizó sin enfrentamientos armados.

Mientras el Marinera es conducido a puerto bajo custodia estadounidense, la región siente las réplicas del conflicto: Colombia ha decidido militarizar su frontera con Venezuela ante la creciente inestabilidad política, y Moscú sigue calificando el acto como una violación a la protección de su bandera, lo que complica aún más cualquier posibilidad de diálogo sobre el conflicto en Ucrania.

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