La investigación por el atroz envenenamiento con talio que cobró la vida de dos menores en el norte de Bogotá ha dado un giro cinematográfico. La Fiscalía General de la Nación, bajo la dirección de Elsa Cristina Reyes, ha puesto la lupa sobre dos elementos que podrían sellar el destino judicial de la empresaria Zulma Guzmán Castro: el uso de doble documentación para evadir la justicia y una sospechosa alteración en sus huellas dactilares.
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El misterio de las huellas: ¿Efecto del veneno o estrategia?
Uno de los hallazgos más inquietantes del expediente radica en la salud dermatológica de la imputada. Según reportes de la Registraduría Nacional, Guzmán presenta una afección generalizada en los pulpejos de sus dedos, una característica que ha dificultado su identificación plena mediante huellas decadactilares.
La relevancia de este detalle no es menor: el talio, un metal pesado altamente tóxico, es conocido en la ciencia forense por causar daños severos en la piel y los anexos cutáneos tras el contacto directo. Las autoridades intentan determinar si esta lesión extensa en sus manos es producto de la manipulación del compuesto químico usado para contaminar las frambuesas el pasado 3 de abril de 2025, o si se trata de una condición previa. El hecho de que la empresaria realizara búsquedas en redes sociales sobre los efectos del talio refuerza la hipótesis de que conocía perfectamente los riesgos de la sustancia.
La ruta de escape: El juego de los dos pasaportes
La capacidad de maniobra de Guzmán Castro tras el crimen quedó evidenciada en sus registros migratorios. La investigación confirmó que la mujer posee dos pasaportes, los cuales habrían sido fundamentales para su periplo internacional.
Tan solo diez días después del envenenamiento de los menores, la empresaria salió de Colombia con rumbo a Argentina. Desde allí, inició un tránsito por diversos países que dificultó el rastro de la Interpol. El uso alternado de ambos documentos de viaje es hoy un punto crítico en el proceso de extradición, pues la justicia busca probar que existió una estrategia deliberada de ocultamiento para eludir la circular roja que pesaba en su contra.
Un rastro de muerte y un trasfondo pasional
El caso, que se originó con la entrega engañosa de frambuesas contaminadas a la vivienda de Juan de Bedout, esconde una trama de celos y venganza. La relación extramatrimonial entre Guzmán y Bedout es el eje del móvil del crimen. Además de la muerte de la hija de Bedout y su compañera, las autoridades investigan la conexión de este caso con el fallecimiento previo de Alicia Graham, esposa de Bedout, quien también habría muerto bajo circunstancias sospechosas de envenenamiento.
Estado actual: Entre Londres y Bogotá
Actualmente, Zulma Guzmán permanece bajo vigilancia en un hospital de Londres, tras un intento de suicidio en el río Támesis. Mientras la Cancillería y el Ministerio de Justicia agilizan los trámites de extradición, la Fiscalía trabaja en la recuperación de material borrado de sus redes sociales.
La combinación de las pruebas físicas —como sus dedos afectados— y la evidencia documental de su huida con doble pasaporte, parecen cerrar el cerco sobre la mujer señalada como la responsable de una de las tragedias más dolorosas del 2025 en la capital colombiana.
