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Jóvenes en el Bajo Cauca luchan por tener más oportunidades y esquivar el acecho del Clan del Golfo

PUBLIMETRO COLOMBIA llegó hasta Caucasia, municipio de la subregión del Bajo Cauca antioqueño para hablar con los consejeros Municipales de Juventud y conocer cuál es la situación real del territorio.

El Bajo Cauca antioqueño está conformado por los municipios de Caucasia, El Bagre, Nechí, Tarazá, Cáceres y Zaragoza; territorios en donde habitan cerca 260.681 personas, según el DANE, de los cuales 67.475 están entre los 14 y los 29 años de edad y son jóvenes que luchan a diario por tener oportunidades y no caer en las garras de los grupos ilegales.

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Tomás Cundumi, es un joven líder en el territorio, trabaja por el empoderamiento de los jóvenes y en función del crear oportunidades de emprendimiento en el Bajo Cauca con programas de cooperación internacional.

Antes de hablar de las problemáticas, Cundumi prefiere dejar claro que el joven bajocaucano es creativo, estratégico y resiliente, que a pesar de los procesos de violencia estructural a los que se ha tenido que enfrentar sigue firme en tratar de cumplir sus sueños y en mejorar su calidad de vida.

“El panorama es complejo, porque hay problemáticas asociadas a la seguridad. Los jóvenes se enfrentan al reclutamiento forzado, presencia de grupos ilegales al margen de la Ley, tal y como lo indicó la Defensoría del Pueblo en la Alerta Temprana 045 del 2020, en la que se detalla lo que está sucediendo”, afirmó Cundumi.

La Alerta temprana de la Defensoría del Pueblo revela que: “los municipios de Cáceres, Zaragoza y Nechí han sido considerados como zonas de producción minera de oro, y Tarazá, Caucasia y Cáceres, como ganaderas. El nivel de desarrollo de estos municipios está muy por debajo de la media regional, con déficit estructural en la inversión pública, que es bastante, ubicados en quinta y sexta categoría. Tal abandono estructural del Estado es aprovechado coyunturalmente por cada actor armado que ha impuesto a sangre y fuego sus intereses sobre la comunidad y el territorio”.

En el Bajo Cauca en los años 80 operaron grupos guerrilleros de las FARC-EP, ELN y EPL; mientras que desde los 90 llegaron las Autodefensas de Colombia, AUC, que luego de la desmovilización, el territorio quedó bajo el fuego cruzado de las Águilas Negras, los Rastrojos, los Paisas y la Oficina de Envigado. Ahora, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, o Clan de Golfo se enfrentan a las disidencias de las Farc por el control territorial.

Cundumi considera que la educación es la principal opción para alejar a los jóvenes de los grupos al margen de la ley. Sin embargo, asegura que las opciones que llegan al territorio no son pertinentes. “Hay oferta educativa, hay presencia de entidades, pero esta oferta no se asocia directamente con la vocación que desean tener los jóvenes en la región. Esa oferta está asociada a la región como tal, pero no a los intereses de la juventud”, aseguró.

El cambio en manos de los consejeros municipales de Juventud

El pasado 5 de diciembre de 2021 se realizaron las elecciones de los consejeros municipales de Juventud y a partir de ese día, quedó en manos de los jóvenes el poder participar de las decisiones políticas en sus territorios en beneficio de sus pares durante cuatro años.

Ese es el caso de Daniel Pineda, elegido a sus 17 años como consejero y secretario del Consejo de Juventud de Caucasia y que desde hace tres años ha estado involucrado en los procesos de juventud del municipio, fue presidente de la Plataforma de Juventud y ha sido líder estudiantil desde que estaba en el colegio.

“Entré a esto por la incidencia que tenía en mi colegio. Me he centrado en temas juveniles y cuando se dio la oportunidad de ser consejero de juventud me lancé por firmas con mi lista independiente que se llama ‘Vamos o qué’. Fuimos una de las listas que más votos logró. Nos centramos en ser realistas en que no tenemos que proponer proyectos, sino que seremos los encargados de hacer control, vigilancia y seguimiento a las políticas, programas y proyectos que tiene el municipio”, explicó Pineda.

Además, reconoce que su labor también incluye el poder proponer soluciones a las problemáticas que viven a diario los jóvenes pero que tiene claro que son “una figura de gestión, de hacer seguimiento a la administración”.

“De manera general a los jóvenes en Caucasia les faltan oportunidades en todos los aspectos: educativos, de acceso al empleo, al emprendimiento. El tema de la violencia que vivimos afecta mucho el desarrollo de los jóvenes, sobre todo a los que viven en la zona rural, porque las dos opciones son: tirar machete en una finca o irse con los grupos armados”, sentenció el consejero.

Pineda asegura que el joven que alcanza a salir de su vereda, “cuenta con mucha suerte, porque son muy pocos los que logran hacerlo. En temas de la zona urbana estamos en alerta por la salud mental, porque se está volviendo una tendencia los intentos de suicidio, hechos que se han presentado en las instituciones educativas”, aseguró.

El consejero desea actualizar la política pública juvenil del municipio, que tiene 10 enfoques de desarrollo juvenil. Esa es su meta para lograr durante los cuatro años que durará su gestión.

Tarazá es otra zona de conflicto, Willinton Andrés Mosquera, consejero de Juventud, conoce el territorio y asegura que “tristemente y para nadie es un secreto que Tarazá es un municipio de muy poca participación de los jóvenes y es porque los grupos armados siempre están tomando el control y restringiendo las actividades como la práctica de deportes o salidas nocturnas. Los jóvenes no pueden salir después de las seis de la tarde porque al grupo armado no le gusta”.

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Según Mosquera, los grupos armados hacen visitas a las casa a los jóvenes para hacer las advertencias. “Les cobran multas, los asustan, los amarran durante días, los golpean, con tal de dejarles el mensaje. Así es que han logrado establecer su reglas”, aseguró.

“En Tarazá pareciera que los padres están criando hijos para entregarlos a los grupos armados, es como si fueran padres pasajeros, porque cuando crecen se los entregan al grupo armado. Eso es por la falta de oportunidades, por la falta de empleo, emprendimiento, educación. Los jóvenes van al colegio, se gradúan y ni un Sena hay. Es muy difícil. Algunos cuando montan emprendimientos se encuentran con los cobros de las vacunas, así que al final terminan ingresando a los grupos ilegales aceptando todo lo que les ofrecen”, reveló Mosquera.

El consejero asegura que ahora pueden tener acceso a las autoridades de manera más efectiva y espera que en los próximos años se logre cambiar el futuro del municipio, para que tenga más oportunidades, equidad, inclusión y crear más líderes. “Quiero llegar al Concejo Municipal, a la Alcaldía, al Congreso y a la Presidencia”, puntualizó.

La frase

“Pareciera que los padres están criando hijos para entregarlos a los grupos armados, es como si fueran padres pasajeros, porque cuando crecen se los entregan al grupo armado”, Willinton Andrés Mosquera, consejero Municipal de Juventud en Caucasia.

La cifra

67.477 son los jóvenes entre los 14 y 29 años en el Bajo Cauca.

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