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“El ejército la culpa de ser parte de la guerrilla y es pura mentira”, madre de menor herida en masacre de Putumayo

Organizaciones sociales y familiares piden justicia, pues quienes fueron asesinados-entre ellos un menor- aseguran que no hacían parte de las disidencias de las farc

El Centro de Pensamiento “A la Orilla del Río” es un espacio académico y cultural de difusión y producción de conocimiento desde el Caquetá en la Amazonía colombiana, y tuvo la oportunidad de hablar con una habitante de la vereda El Remanso, en Puerto Leguízamo, Putumayo, dónde sucedió la masacre de once personas.

Los hechos se remontan al 29 de marzo, donde inicialmente el presidente Iván Duque, El Ejército y el Ministro de Defensa, Diego Molano, aseguraron que en operaciones de la Fuerza Pública habían dado de baja a once supuestos disidentes de las FARC y la captura de 4 criminales más en ese municipio.

Sin embargo, días después se han conocido pronunciamientos por parte de organizaciones sociales que desmienten lo sucedido y califican el hecho como una ejecución extrajudicial o mal llamados falsos positivos, pues quienes fueron asesinados, aseguran- además de sus familiares-que no hacían parte de este grupo armado ilegal, si no que eran habitantes reconocidos en la zona y además, al momento de los hechos, se encontraban departiendo en un bazar que la comunidad había organizado para recaudar fondos.

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Dentro de las personas fallecidas se encontraba el presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de la vereda El Remanso, Didier Hernández Rojas; su esposa, Ana María Sarria Becerra; el menor de 16 años, Brayan Santiago Pama; el gobernador del cabildo Kichwa, Pablo Panduro; Oscar Olivo Yela y dos personas más conocidas como Pequeño y Cuellar.

“Habían como unas 200 personas reunidas en la vereda, habían hartísimas familias porque había más de 15 veredas participando en el campeonato que estaban jugando, hombres y mujeres”, madre de la víctima.

Una madre que perdió a su hija en la masacre, habló en entrevista con el centro de pensamiento “A la Orilla del Río”, y narró que dos días antes del suceso a las 10:00am no había ninguna alerta de peligro. Y por ello el encuentro se iba a desarrollar ese sábado, domingo y lunes.

“El lunes seguía todavía el evento y llegó otra vez la gente a jugar y cuando a las 7 de la mañana comenzaron a hacer unos disparos y toda la gente empezó a correr de lado a lado, a ponerse en alarma”.

Cuenta que quienes estaban disparando “estaban vestidos de negro, eran unos 20” y emboscaron a las personas que atemorizadas, se quedaron quietas, como “estatuas”. Mientras ellos les decían que se tirarán al suelo sin levantar la cabeza “nos decían ‘¡no nos miren!, ¡no nos miren!’”.

La víctima cuenta que su hija de 17 años luego de entregar un turno de venta de comida el mismo lunes pero en la madrugada, se fue a descansar. Sin embargo una bala perdida la alcanzó, alojándose en su columna y se recupera en una clínica de Puerto Asís.

“El ejército la culpa a ella de que fue parte de un grupo de la guerrilla y es pura mentira. Nosotros somos humildes, somos pobres. Además con esto que pasó ya son dos casos porque a mi se me desaparecieron al esposo, ya hace un año”.

La madre narra que a los 30 minutos de que estas personas no identificadas les dispararán, llegó el ejército diciéndoles que los iban a proteger.

“Ellos nos trataron mal, preguntando que dónde estaba la guerrilla y otros dijeron pues vayan ustedes a buscarla, porque nosotros somos civiles, no tenemos nada que ver ahí”. Afirma también que los hombres encapuchados de negro “son los mismos del ejército”, pues se fueron en un helicóptero y en una lancha de la institución.

La directora en funciones para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Tamara Taraciuk, a través de un derecho de petición, le pidió al Ministro de Defensa, Diego Molano precisar “el número de personas ‘neutralizadas’ y, si pertenecían a un grupo armado, el grupo armado al que pertenecían y su identificación”. El gobierno nacional sostiene, a pesar de las múltiples denuncias y testimonios como este y demás, que el “operativo” si fue contra las “disidencias de las FARC” y que “no fue en un bazar, sino contra criminales que atacaron soldados”.

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