El río Medellín sigue convirtiéndose en escenario de una preocupante cadena de hallazgos de cadáveres que mantiene en alerta a las autoridades del Valle de Aburrá. Solo en lo que va de 2026 ya han sido encontrados 13 cuerpos en sus aguas, mientras que desde 2024 la cifra asciende a 74 víctimas.
Los dos casos más recientes corresponden a mujeres halladas en un lapso de apenas dos días a la altura del barrio Tricentenario, en el norte de Medellín, situación que volvió a encender las alarmas sobre la violencia y las muertes que terminan en el principal afluente de la región.
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Aumenta hallazgo de cadáveres en el río Medellín
De acuerdo con El Colombiano, la primera víctima fue identificada como Radhika Mariana Restrepo Restrepo, de 22 años, cuyo cuerpo fue visto flotando el pasado 3 de mayo cerca de la estación Tricentenario del Metro de Medellín. El cadáver fue recuperado por agentes de la Sijín y unidades del Cuerpo de Bomberos de Medellín.
Durante la inspección judicial, las autoridades establecieron que la joven no presentaba señales visibles de violencia. Además, se conoció que tenía un reporte de desaparición desde julio de 2024, cuando salió de su vivienda en el barrio Santa Cruz y no regresó.
Mientras avanzaban las investigaciones sobre este caso, otra mujer apareció en el mismo sector del río. Posteriormente fue identificada como Gloria Emilce García, de 45 años. El dictamen preliminar también indicó ausencia de heridas o signos externos de agresión.
El coronel Juan Carlos Sierra aseguró que las autoridades trabajan junto a organismos judiciales para establecer qué ocurrió en ambos casos y determinar si las víctimas fueron arrojadas al río después de morir.
Aunque no todos los cuerpos encontrados en el río corresponden a homicidios, las cifras de las autoridades revelan un panorama alarmante. De los 74 cadáveres ubicados desde 2024, al menos 38 casos ya fueron confirmados como asesinatos.
Según registros de la Policía Metropolitana y del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc), más de la mitad de las víctimas halladas en el río murieron de forma violenta y posteriormente fueron lanzadas al afluente, principalmente durante la noche o la madrugada.
Las investigaciones muestran que la mayoría de homicidios fueron cometidos con arma blanca. También hay casos relacionados con armas de fuego, golpizas, torturas e incluso cuerpos abandonados dentro de bolsas o costales.
Uno de los puntos donde más aparecen cadáveres es el sector de Popalito, en Barbosa, cerca de la Hidroeléctrica Carlos Lleras Restrepo, debido a que allí existen estructuras que frenan el paso de los cuerpos arrastrados por la corriente.
Sin embargo, investigadores advierten que muchos cadáveres nunca son recuperados y podrían terminar río abajo, incluso en conexiones con el río Porce y el río Nechí.
Las autoridades también explicaron que el agua destruye rápidamente evidencias clave para reconstruir los hechos, dificultando las investigaciones y reduciendo considerablemente los niveles de esclarecimiento.
El creciente número de hallazgos mantiene la preocupación de investigadores y expertos, quienes ya califican el río Medellín como “la verdadera morgue de la ciudad”.
