El escándalo por la fiesta vallenata en la cárcel de Itagüí, conocida como La Paz, sigue generando reacciones en todo el país, luego de que se revelaran detalles sobre los lujos, excesos y privilegios dentro de este centro penitenciario de máxima seguridad. La polémica ha escalado al punto de provocar la suspensión temporal de los diálogos de paz urbana que adelantaba el Gobierno con cabecillas recluidos en ese lugar.
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El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, fue contundente al referirse a la situación: “Hablamos de un resort criminal. Allá la gente está cómoda, tiene todas las prebendas y complacencia del Gobierno Nacional. Todos sabemos que las instalaciones los mismos presos las mandan a remodelar”. Sus declaraciones reflejan la indignación de las autoridades frente a lo que consideran una grave pérdida de control institucional.
De acuerdo con las investigaciones, la celebración no correspondía a la salida de alias Lindolfo, como se pensó inicialmente, sino al cumpleaños de alias Pocho. El evento, cuyo costo habría alcanzado los 500 millones de pesos, fue financiado presuntamente por alias Tom, alias Pocho y alias Charry, evidenciando el poder económico y logístico de estas estructuras criminales incluso dentro de prisión.
Uno de los aspectos más alarmantes fue el ingreso irregular de personas y elementos. Se registró la entrada de más de 16 vehículos de alta gama y varias mujeres, mientras que, según los videos, el control de acceso no estaba completamente en manos del personal del centro carcelario, sino de civiles que regulaban la entrada, lo que ha encendido las alarmas sobre la seguridad penitenciaria.
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En medio de la controversia, el cantante Nelson Velásquez quedó en el centro del debate tras conocerse que fue el encargado del show musical, por el cual habría cobrado cerca de 100 millones de pesos. Aunque no se ha pronunciado directamente sobre el evento, publicó un mensaje en redes sociales que muchos interpretaron como una respuesta indirecta: “Seguimos, de la mano de Dios, trabajando con entrega y convicción”.
La participación del artista ha generado tal rechazo que en Medellín se impulsa una iniciativa para vetarlo de eventos públicos, incluyendo la Feria de las Flores, mientras crecen las críticas por la relación entre espectáculos y escenarios vinculados a la criminalidad.
Las autoridades también reportaron el hallazgo de licor y alimentos en grandes cantidades, incluyendo 59 latas y 20 botellas de cerveza, además de otros licores. La incautación de barriles para asados, hornos microondas y utensilios de cocina refuerza la hipótesis de que estas celebraciones no serían hechos aislados, sino prácticas recurrentes en el patio uno del penal.
El escándalo ha destapado además las condiciones de lujo extremo en las que viven algunos cabecillas, con celdas remodeladas a su gusto, lo que ha sido calificado como una burla para las víctimas y para el país. Por ello, distintos sectores han pedido al INPEC retirarles el estatus de voceros de paz y ordenar su traslado inmediato.
Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, cuestionó la política criminal del Gobierno al afirmar que estos hechos evidencian “un ejercicio de poder de las organizaciones criminales dentro y fuera de las cárceles”.
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En medio de la controversia, alias Douglas envió una carta negando su participación y exigiendo que se conozcan los verdaderos asistentes, mientras el país sigue atento a las decisiones que se tomen frente a este nuevo capítulo de la crisis del sistema penitenciario colombiano.
