Gourmetro

Colombia impulsa una coctelería de autor basada en ingredientes locales

La coctelería colombiana comienza a escribir su propia narrativa con una propuesta que combina biodiversidad, técnica y enfoque sensorial.

Coctelería colombiana
Coctelería colombiana

La coctelería colombiana vive un momento de transformación. Mientras la gastronomía del país lleva años construyendo un relato sólido alrededor del origen y la biodiversidad, las barras apenas comienzan a consolidar un discurso propio, más técnico, estructurado y consciente.

Hoy, la conversación va mucho más allá de añadir frutas locales a recetas clásicas. La nueva coctelería colombiana se centra en entender el comportamiento de los ingredientes dentro del vaso, sus reacciones, texturas y procesos, con el objetivo de construir experiencias sensoriales de alto nivel.

El Caribe: epicentro de la innovación líquida

El Caribe colombiano se ha convertido en uno de los principales laboratorios de esta evolución. Ingredientes como el zapote costeño, el corozo, la piña madura, la albahaca morada o la guanábana ofrecen perfiles aromáticos intensos, acideces irregulares y texturas complejas.

Sin embargo, trabajar con estos insumos implica un reto técnico. No se trata solo de sabor, sino de método.


“Colombia tiene una despensa extraordinaria, pero el reto está en darle estructura. La técnica es lo que permite que el ingrediente conserve su identidad sin perder equilibrio”, explica Camila Pérez, diseñadora líquida en Hyatt Regency Cartagena.

Técnica: la clave de la coctelería moderna

La sofisticación de esta nueva propuesta radica en el uso de técnicas avanzadas que elevan cada preparación:

  • Clarificaciones veganas: estabilizan color y textura sin alterar el perfil natural.
  • Fat-washed: aportan cuerpo y sensación en boca.
  • Reducciones controladas: concentran acidez sin saturar dulzor.
  • Uso de syphons: generan ligereza y nuevas texturas.
  • Garnish sustentable: transforma residuos en polvos o crocantes que intensifican el sabor.

Cada recurso responde a un objetivo sensorial específico, donde la precisión técnica es tan importante como el ingrediente.

Un mapa líquido que recorre Colombia

Aunque el Caribe impulsa esta tendencia, la narrativa se expande hacia otras regiones como la Orinoquía, la región Andina y el Pacífico. No se trata de representar territorios de forma literal, sino de traducir sus ingredientes en equilibrio, profundidad y textura.

Esta visión se materializa en una carta de ocho cócteles que sintetizan distintas aproximaciones:

Línea fresca y aromática

  • Toche: Mezcal Ojo de Tigre, cordial de piña y chile, limón.
  • Martín Pescador: The Glenlivet Founder’s, reducción de corozo y albahaca, limón, carbón activado y esfera de corozo.
  • Tortolita: Beefeater 24, cordial de granadilla y jengibre, limón.
  • Reinita: Gin Beefeater 24, syphon de piña colada clarificada, limón.

Línea estructurada

  • Zapote Super Star (Caribe): Ron La Hechicera, cordial de zapote costeño, Campari, limón.
  • Muricata (Orinoquía): Vodka Absolut con lavado de aceite de coco, clarificación de guanábana y limón.
  • Don Pepe (Región Andina): The Glenlivet Founder’s, Jerez Tío Pepe, cordial de pepino y limón.
  • Cajambre (Pacífico): Mezcal Ojo de Tigre, cordial de chontaduro, limón y polvo de chontaduro.

En todas las recetas hay un hilo conductor: frutas complejas transformadas en preparaciones limpias, equilibradas y técnicamente precisas.

Bogotá y Cartagena: intercambio que impulsa la escena

La evolución de esta coctelería también se construye a través del intercambio de conocimiento. Un ejemplo es el formato Take Over, que permitirá que la barra de Grand Hyatt Bogotá reciba el 25 y 26 de marzo a los bartenders de Hyatt Regency Cartagena.

Más que trasladar recetas, este tipo de encuentros pone en circulación metodologías, programas de bebidas e identidad líquida, fortaleciendo la escena nacional.

Tags

Lo que debe saber

Lo Último