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Arte y gastronomía: El Santo y la Campbells de sancocho de rabo

En pleno ArtBo hay una obra de cerámica que se roba las miradas. Se trata de una evocación a la gastronomía local desde un clásico del arte. Hoy en GastroPop, @Juliademiamor habla con Sergio FerrobRojas, ‘El Santo’, que explone hasta el 14 de abril en Salón Comunal

Producto de importación es una apropiación de la pieza de Campbell ´s de Andy Warhol  transformada con sabores propios de nuestra cocina colombiana popular
Sergio Ferro Rojas, “El Santo” (Julia Londoño )

Sergio Ferro Rojas es “El Santo”, un artista cartagenero (40 años) que acaba de exponer su obra Producto de importación en la Feria Internacional de arte de Chile. Del 12 al 14 de abril puede verse la obra en Salón Comunal, Galería de arte contemporánea con enfoque en cerámica, en el marco de ArtBo fin de semana.

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Sergio dice que la cerámica lo emociona porque a través de ella se puede estudiar la vida de los seres humanos; de la tierra. “Ha hecho parte de todas las culturas, desde siempre. Cerámica es lo que se produce entre barro y fuego”, dice, “es la tierra sobre la que caminamos, con la cual construimos, es la vida cotidiana de la humanidad. Comemos y cagamos en cerámica”.

¿Cuál es la inspiración de esta obra?

El proyecto empezó en 2015, son 95 sopas distintas y he hecho cerca de 400 vasos en total. Producto de importación es una apropiación de la pieza de Campbell ´s de Andy Warhol transformada con sabores propios de nuestra cocina colombiana popular. Son las sopas tradicionales vestidas con el Campbells. Son vasos de cerámica hechos a mano, quemados cuatro veces. Piezas vitrificadas que tienen oro aplicado en la tercera quema, cuando la pieza está prácticamente esmaltada. Pinto el sabor de la sopa y detalles de la pieza en oro, lustres de oro y plata diluidos en aceites. ¡Nuestra tradición vale oro! Es la cocina de mi tierra, lo que crecí comiendo, lo que mi mamá preparaba todos los días, lo que en cualquier esquina de Colombia consigues, caldos, hervidos con verduras, con proteínas. Hay Campbells de costilla, de sancocho, de ajiaco. La gente se ríe, se sorprende de ver sancocho de rabo en un espacio de arte, la gente aprende, critica. De eso se trata. La pieza nació para participar en una exposición que se llamó The Colombia´s Pop para el Colectivo el sanatorio, pensé ¿cuál es el colombian pop? ¿qué es lo popular para nosotros que además me atraviesa a mí?

¿Por qué dices que este tema te atraviesa?

Yo soy un comelón y un día hablando con una amiga le conté que quería hacer algo inspirado en Campbell´s y ella sugirió unas tacitas. La pieza ha evolucionado, nació como una propuesta de siete sopas y fue creciendo, hoy tengo vasos de otros colores y que no son de sopa sino que dicen agua de pipí y agua de culo. La pieza pone en diálogo el poder de nuestra cocina y de nuestra tradición, en el discurso de las artes. Soy muy fan del trabajo de Warhol, juego con el homenaje, pero también con la discusión, ¿qué pasa cuando no es el famoso tomato soup sino sancocho de rabo? ¿Qué pasa cuando sacamos el sancocho de rabo de su lenguaje tradicional, de la cocina de una doña que está cocinando para su familia o de almorzadero, un lugar donde la sopa del día puede costar siete mil pesos? ¿Qué pasa si la ponemos a dialogar en un museo? La pieza apela a la nostalgia culinaria, la gente dice: ¡ay, mira la sopa que me tomaba cuando era chiquita! La sopa de carantanta solo la hace mi mamá cuando voy, ¿has probado el rompe colchón, la bebida pusanga?

¿Son piezas funcionales? ¿Funcionan como la vajilla de mi casa?

Es cerámica artística, de autor, pero es cerámica utilitaria. Se comunica, genera ideas y emociones y está dispuesta para el uso que tú prefieras darle. A mí me encantaría que estuviera en tu casa en exhibición y la usaras para tomarte el jugo, la enjuagaras y la volvieras a poner en un estante. Que te dé el alimento, los platos y los vasos tienen una tarea importante en la vida cotidiana y la cotidianidad está subvalorada.

¿No crees que la cotidianidad está subvalorada porque mientras los hombres se adueñaron de la esfera pública, afuera de la casa, la alimentación de los hijos, lo íntimo, ha sido un terreno femenino?

Qué importante que digas eso porque es cierto, en nuestra tradición quien te enseña el sabor, el gusto por alimentarse, es la madre, eso debe estar relacionado con que nos amamanten. Mi mamá cocina tan rico que a mí no me impresionan las cocinas que impresionan a otros. Yo me di cuenta de que cocinaba rico cuando me fui de casa, porque en mi casa ese es su trabajo, el lugar donde ella manda, la manera como nos dice te quiero. Yo no iba a quitarle ese espacio también. A las mujeres ya les hemos quitado mucho espacio.

¿Qué ha significado en tu vida la cerámica?

Con el barro me he podido parar firme porque puedo comunicarme con la gente enseñando cerámica y haciendo objetos que la gente necesita. Puedo crear un objeto que mientras te alimenta te está hablando; servirte un jugo de corozo delicioso en una taza que dice “bebida de pipí”, hablar de temas polémicos como el género, eso también me atraviesa porque soy un ceramista maricón a quien le interesa comunicarse con todo tipo de personas. Lo que yo más deseo es poder seguir viviendo de esto.

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¿Dónde se pueden ver y comprar las piezas?

Están exhibidas y en venta en mi Taller El Santo Cerámica, en Salón Comunal y en la tienda del Mambo, con un valor estimado de $300.000 por pieza.

Más información:

Galería de arte Salón comunal. Transversal 27 A # 53B-25. @salon_comunal

@elsantotallerdeceramica

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