En el marco de la Semana Internacional de la Salud Masculina, que se conmemora del 14 al 21 de junio, especialistas hacen un llamado a visibilizar una condición que afecta a millones de hombres en el mundo y que con frecuencia pasa desapercibida o es normalizada: la Vejiga Hiperactiva (VH).
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Aunque suele asociarse erróneamente con el envejecimiento o con problemas exclusivos de la próstata, esta condición puede impactar de manera significativa la calidad de vida, la salud mental, el desempeño laboral y las relaciones personales de quienes la padecen.
Orinar más de ocho veces al día podría ser una alerta: expertos advierten sobre la vejiga hiperactiva
De acuerdo con el doctor Hugo López, urólogo y epidemiólogo clínico, la vejiga hiperactiva es un síndrome caracterizado por una necesidad urgente y frecuente de orinar, que en algunos casos puede estar acompañada de pérdida involuntaria de orina.
El especialista explicó que “la vejiga hiperactiva es un síndrome clínico caracterizado por urgencia miccional, aumento en la frecuencia urinaria que en algunos casos puede acompañarse de incontinencia de urgencia. Su diagnóstico es principalmente clínico, y en hombres puede aparecer sin causa aparente (idiopática) o puede estar asociada con enfermedades neurológicas, crecimiento prostático y diabetes mellitus”.
La magnitud del problema en Colombia es considerable. Según el estudio COBALT, que evaluó la prevalencia de síntomas del tracto urinario inferior y de vejiga hiperactiva en el país, esta condición afecta entre el 15 % y el 18 % de los hombres de la población general.
Muchos hombres normalizan los síntomas
Uno de los principales desafíos para combatir la enfermedad es que una gran cantidad de pacientes no consulta al médico. La Asociación Urológica Americana (AUA) estima que entre el 30 % y el 40 % de los hombres mayores considera normales los síntomas de la vejiga hiperactiva y aprende a convivir con ellos sin buscar ayuda profesional.
Entre las señales de alerta más frecuentes se encuentran:
- Orinar más de ocho veces al día.
- Levantarse varias veces durante la noche para ir al baño.
- Sensación urgente e incontrolable de orinar.
- Episodios de escape involuntario de orina.
Según el doctor López, diferentes investigaciones han demostrado una relación entre el crecimiento prostático y la hiperactividad vesical. Además, enfermedades crónicas como la diabetes mellitus y los problemas cardiovasculares pueden favorecer alteraciones en la vejiga.
“Diferentes estudios han evidenciado una relación entre el crecimiento prostático y la descompensación en la contractilidad vesical que conlleva finalmente a hiperactividad. Así mismo, las enfermedades crónicas como la diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares, no controladas pueden conllevar a un daño microvascular en la pared de la vejiga que genera aún más hiperactividad”, advirtió.
Consecuencias que van más allá del baño
La Vejiga Hiperactiva no solo implica molestias urinarias. Sus efectos pueden extenderse a diferentes aspectos de la vida cotidiana.
El doctor Carlos Pietra-Santa Villalobos, director regional de Asuntos Médicos, Calidad y Regulatorios para la Región Sur de Latinoamérica de Aspen, señaló que esta condición afecta profundamente la autonomía masculina.
Entre los principales impactos identificados por los especialistas se encuentran:
Impacto físico y sexual
La necesidad constante de orinar y los despertares nocturnos provocan cansancio permanente, alteraciones del sueño y disminución del rendimiento físico. Además, diversos estudios han encontrado una relación entre la vejiga hiperactiva, la disfunción eréctil y la eyaculación precoz.
Impacto emocional
La preocupación constante por encontrar un baño cercano o sufrir episodios de incontinencia puede generar ansiedad, vergüenza, aislamiento social y afectación de la autoestima.
Muchos hombres optan por reducir actividades recreativas, reuniones familiares o viajes por temor a sufrir accidentes relacionados con la urgencia urinaria.
Impacto laboral
El doctor Hugo López señaló que quienes padecen esta condición suelen experimentar interrupciones frecuentes de sus actividades laborales, dificultades para permanecer durante largos periodos en reuniones y una disminución general de la productividad.
Además, la falta de sueño puede traducirse en irritabilidad, somnolencia, fatiga diurna y mayor riesgo de depresión o deterioro cognitivo.
Riesgos para la salud
Los expertos advierten que el subdiagnóstico de la enfermedad puede incrementar el riesgo de infecciones urinarias recurrentes, caídas nocturnas, fracturas y accidentes domésticos, especialmente en adultos mayores.
La importancia de detectar la enfermedad a tiempo
Los especialistas coinciden en que un diagnóstico temprano permite evitar complicaciones mayores y mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Según el doctor Pietra-Santa Villalobos, identificar oportunamente la Vejiga Hiperactiva ayuda a prevenir daños permanentes en el músculo vesical, reduce el estrés emocional y facilita la detección de otras enfermedades como la diabetes o la hiperplasia prostática.
Además, permite acceder a tratamientos especializados que incluyen cambios en hábitos de vida, terapias conductuales y medicamentos como anticolinérgicos o agonistas beta-3, evitando que la enfermedad avance hasta requerir procedimientos más complejos.
Mitos que deben desaparecer
La Asociación Urológica Americana insiste en que existen varias creencias erróneas sobre esta condición. Entre ellas destacan:
- La vejiga hiperactiva no es un problema exclusivo de las mujeres.
- No siempre está relacionada con la próstata.
- No es una consecuencia normal del envejecimiento.
- No ocurre por culpa del paciente.
- No todos los casos requieren cirugía.
- Existen tratamientos efectivos incluso cuando los síntomas son leves.
En el marco de la Semana Internacional de la Salud Masculina, los especialistas reiteran la importancia de romper el silencio alrededor de los síntomas urinarios y promover la consulta médica temprana. Detectar la vejiga hiperactiva a tiempo no solo mejora la calidad de vida, sino que permite preservar la autonomía, la salud emocional y el bienestar integral de miles de hombres.
