Cada 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, una fecha creada en 1987 por la Red de Salud de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe para visibilizar las enfermedades y problemáticas que impactan la salud femenina. En medio de esta conmemoración, especialistas encendieron las alertas sobre una condición que afecta silenciosamente a millones de mujeres y que muchas veces sigue siendo minimizada o asumida como “normal”: la vejiga hiperactiva.
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Aunque se trata de un trastorno frecuente, todavía existe un enorme desconocimiento alrededor de sus síntomas y consecuencias. La enfermedad no solo altera la rutina diaria, sino que puede deteriorar la salud mental, el descanso, la productividad laboral y las relaciones sociales de quienes la padecen.
“No es parte de la edad”: alertan sobre enfermedad urinaria que afecta a 2 de cada 5 mujeres en Colombia
La vejiga hiperactiva es un trastorno del tracto urinario caracterizado por la necesidad urgente y frecuente de orinar, incluso cuando la vejiga no está completamente llena. En muchos casos, esta urgencia viene acompañada de episodios de incontinencia urinaria, es decir, pérdidas involuntarias de orina que afectan la seguridad y confianza de las pacientes.
De acuerdo con la doctora Paula Catalina Torres, ginecóloga especialista en piso pélvico, la situación en Colombia es más común de lo que muchas personas imaginan. La especialista aseguró que “en Colombia aproximadamente 2 de cada 5 mujeres padecen de esta condición, sin embargo, es subdiagnosticado porque muchas de ellas consideran que es algo ‘normal’, con lo que deben convivir o muchas veces les da temor o vergüenza asistir al médico”.
Precisamente, uno de los mayores problemas alrededor de esta enfermedad es la normalización de síntomas que no deberían asumirse como parte natural del envejecimiento, del posparto o de la rutina femenina.
La doctora Torres explicó que los principales signos de alerta son “la urgencia urinaria que es el deseo súbito de orinar que es difícil de postergar, la frecuencia urinaria que es ir más de 7 veces en el día, y la nocturia que es interrumpir el sueño por ir a orinar”.
El impacto de la enfermedad puede ser profundo. Muchas mujeres modifican por completo sus hábitos diarios por miedo a sufrir un escape de orina o no encontrar un baño cerca. Algunas dejan de viajar, hacer ejercicio, asistir a reuniones sociales o incluso tener relaciones personales con tranquilidad debido a la ansiedad constante que produce esta condición.
Según la especialista, la gravedad no depende únicamente de la cantidad de años que una mujer lleve con los síntomas, sino de cómo afecta su bienestar. “La normalidad no se mide en años, sino en calidad de vida”, enfatizó la médica al advertir que el problema comienza a volverse crítico cuando limita actividades cotidianas y genera aislamiento social.
Uno de los aspectos menos visibles de la vejiga hiperactiva es el deterioro emocional que produce. La interrupción frecuente del sueño afecta el descanso reparador y termina impactando el estado de ánimo, la concentración y la estabilidad mental.
“Si el sueño no es reparador por culpa de la vejiga, es hora de consultar”, recalcó la doctora Torres, quien además señaló que muchas pacientes viven agotadas física y emocionalmente sin relacionar estos síntomas con un problema urinario tratable.
El doctor Carlos Pietra-Santa Villalobos, director regional de Asuntos Médicos, Calidad y Regulatorios para la Región Sur de Latinoamérica de Aspen, también insistió en la importancia de romper el silencio alrededor de esta enfermedad.
El especialista explicó que la vejiga hiperactiva no es únicamente un problema físico, sino una condición que tiene consecuencias multidimensionales. “Muchas mujeres se aíslan por voluntad propia o limitan sus actividades por temor a ‘accidentes’”, señaló.
Asimismo, advirtió sobre la falsa creencia de que la urgencia urinaria y la incontinencia son consecuencias inevitables del envejecimiento o del parto. “No lo son, y son tratables”, afirmó.
Pietra-Santa también destacó que consultar de manera temprana puede evitar que los síntomas empeoren y que la paciente termine necesitando tratamientos más complejos o invasivos. Según explicó, actualmente existen diferentes herramientas médicas y terapéuticas para controlar la enfermedad y mejorar significativamente la calidad de vida.
“La clave reside en la educación, la normalización del diálogo y la integración de la salud pélvica en la atención médica de rutina”, aseguró el especialista.
Las consecuencias físicas y emocionales de la enfermedad pueden ser severas. Expertos advierten que el uso constante de protectores diarios debido a los escapes de orina puede provocar dermatitis y otras alteraciones en la zona íntima. A esto se suma el desgaste psicológico derivado del miedo permanente, la ansiedad y la pérdida de autoestima.
En el ámbito laboral, muchas mujeres ven afectada su productividad por las constantes interrupciones para ir al baño y por el agotamiento derivado de no dormir bien. Socialmente, el temor al olor o a sufrir un accidente urinario en público termina generando aislamiento y disminución de la vida social.
A pesar de esto, especialistas recalcan que la enfermedad tiene tratamiento y que hoy existen múltiples alternativas para manejarla. Entre ellas se encuentran la terapia de piso pélvico, cambios de hábitos, medicamentos y procedimientos como la neuromodulación.
El objetivo, explican los expertos, es devolverle a las pacientes el control sobre su vida cotidiana y permitirles recuperar la tranquilidad sin depender permanentemente de la cercanía de un baño.
Como parte de la campaña de concientización, los especialistas también invitaron a las mujeres a identificar señales que podrían indicar la presencia de vejiga hiperactiva. Entre ellas están sentir deseos repentinos y difíciles de controlar de orinar, ir al baño más de ocho veces al día, despertarse repetidamente en la noche por ganas de orinar o sufrir escapes al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio.
También alertaron sobre situaciones en las que el miedo a un escape urinario empieza a modificar la rutina diaria, como evitar viajes, reuniones sociales, actividad física o relaciones íntimas.
En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, los especialistas hicieron un llamado a dejar de normalizar síntomas que afectan profundamente la salud femenina y recordaron que acudir al médico a tiempo puede marcar una enorme diferencia en la calidad de vida de millones de mujeres.
La invitación, insistieron, es a hablar del tema sin vergüenza y entender que vivir pendiente de un baño o interrumpir el sueño constantemente para orinar no es algo “normal”, sino una señal de alerta que merece atención médica y tratamiento oportuno.