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Modelo integral de cardiooncología pediátrica abre nuevas oportunidades de vida para niños con cáncer y cardiopatías

Según investigaciones publicadas en 2025 por la Asociación Americana del Corazón, los recién nacidos con cardiopatías congénitas tienen un riesgo 66 % mayor de desarrollar cáncer infantil, lo que resalta la necesidad de un seguimiento médico integral.

Foto 14 de febrero, Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas
15 de febrero, Día Internacional del Cáncer Infantil.
Suministrada Foto 14 de febrero, Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas 15 de febrero, Día Internacional del Cáncer Infantil.

Los recién nacidos con cardiopatías congénitas presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar cáncer infantil, según investigaciones publicadas en 2025 en la revista científica Circulation por la Asociación Americana del Corazón. El estudio reveló que estos niños tienen un 66% más de probabilidad de padecer algún tipo de cáncer en comparación con aquellos sin anomalías cardíacas, un hallazgo que ha encendido alertas en la comunidad médica internacional.

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Gracias a los avances médicos y tecnológicos, hoy más del 90% de los niños con cardiopatías congénitas logra llegar a la vida adulta, lo que representa un progreso notable frente a décadas anteriores. Sin embargo, este aumento en la supervivencia ha dado origen a una población creciente que requiere seguimiento médico especializado de por vida, ya que la coexistencia de enfermedad cardíaca y cáncer plantea nuevos y complejos desafíos clínicos.

En el marco del Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas y del Día Internacional del Cáncer Infantil, especialistas del Hospital Infantil San Vicente Fundación resaltaron la importancia de un abordaje integral y multidisciplinario para estos pacientes. Su trabajo no solo se enfoca en cuidar el corazón, sino también en acompañar a los niños que enfrentan un diagnóstico oncológico, garantizando un seguimiento continuo, coordinado y personalizado.


“En la infancia, los niños con cardiopatías congénitas requieren una atención médica más frecuente, no solo por su condición cardíaca, sino por la presencia de otras enfermedades crónicas o síndromes genéticos asociados. Cuando a esto se suma un diagnóstico de cáncer, el abordaje se vuelve aún más especializado”, explicó la doctora Luisa María Parra, cardióloga pediatra del hospital. Según la especialista, estos pacientes necesitan evaluaciones cuidadosas porque su corazón puede responder de manera diferente a tratamientos como la quimioterapia, las infecciones o las cirugías.

Algunos tratamientos oncológicos, como la quimioterapia y la radioterapia, pueden afectar directamente la salud cardiovascular, generando cambios en el músculo cardíaco, las válvulas, el ritmo del corazón o la capacidad de bombeo. Estos efectos pueden aparecer durante el tratamiento o incluso años después de haberlo finalizado, lo que hace indispensable un control cardiológico permanente.

Por esta razón, los especialistas destacan que este seguimiento no es exclusivo de niños con cardiopatías congénitas. Todo paciente pediátrico con cáncer debería contar con una evaluación cardiológica desde el inicio del tratamiento, como parte esencial de su proceso de atención. En el Hospital Infantil San Vicente Fundación funciona un Programa de Cardiooncología Pediátrica, que brinda acompañamiento integral a niños con cáncer, con o sin antecedentes cardíacos, desde el diagnóstico hasta la etapa de supervivencia.

Durante el proceso, se realizan ecocardiogramas, electrocardiogramas y exámenes especializados, además de monitorear síntomas como fatiga, dificultad para respirar, dolor torácico o palpitaciones. Este seguimiento permite identificar de manera temprana alteraciones en la función del corazón, cambios en el ritmo cardíaco o variaciones en la presión arterial y pulmonar.

El programa se caracteriza por su enfoque preventivo, permanente e interdisciplinario, integrando áreas como oncología pediátrica, cuidados intensivos, nutrición, psicología, enfermería, terapia física e imágenes diagnósticas. A esto se suma el apoyo de la Fundación Infantil Santiago Corazón, aliada clave en la atención de pacientes con enfermedades cardiovasculares.

En este contexto, los especialistas concluyen que el cuidado del corazón es una parte fundamental del tratamiento oncológico infantil. Haber superado un cáncer es un logro enorme, pero el seguimiento cardiológico especializado es lo que permite proyectar una vida larga, saludable y con calidad, garantizando que estos niños no solo sobrevivan, sino que crezcan y se desarrollen plenamente.

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