De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de mortalidad por cáncer en el mundo. Esta enfermedad representa una carga significativa para los sistemas de salud y para la población en general, debido a su alta prevalencia y a la dificultad en diagnósticos en etapas tempranas. Según GLOBOCAN (el Observatorio Global del Cáncer), el cáncer de pulmón ocupa el tercer lugar en diagnósticos a nivel mundial, con más de 2.480.675 casos nuevos cada año. La razón principal de esta situación radica en que la mayoría de los diagnósticos se realizan cuando la enfermedad ya se encuentra en estadios avanzados, lo que limita las opciones de tratamiento y reduce las probabilidades de supervivencia. Sin embargo, en los últimos años, los avances en detección temprana y en tratamiento oncológico han permitido ampliar las alternativas de manejo y mejorar los resultados clínicos de los pacientes.
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En Colombia, el cáncer de pulmón también ocupa un lugar relevante en el panorama oncológico. Según los últimos datos reportados por GLOBOCAN, esta patología figura entre los cinco cánceres más diagnosticados en el país, ocupando el quinto lugar en prevalencia. La alta carga de morbimortalidad asociada con esta enfermedad representa un desafío importante para el sistema de salud colombiano, que requiere una estrategia integral para su atención. De acuerdo con la Cuenta de Alto Costo, al 31 de agosto de 2025, se registraron 8.916 casos prevalentes de cáncer de pulmón en el país. Además, se ha observado un aumento del 9,5 % en la proporción de diagnósticos en fases tempranas respecto a periodos anteriores, lo que evidencia una tendencia positiva hacia la detección precoz. Los pacientes diagnosticados en etapas iniciales tienen una supervivencia significativamente mayor en comparación con aquellos que reciben un diagnóstico en fases avanzadas, destacando la importancia de la detección temprana.
Nuevas terapias y modelos de atención mejoran las perspectivas de supervivencia en pacientes con cáncer de pulmón
Uno de los principales retos clínicos en el manejo del cáncer de pulmón sigue siendo el momento del diagnóstico. La mayoría de los pacientes acuden a consulta cuando ya presentan síntomas graves y la enfermedad se encuentra en estado avanzado, disminuyendo considerablemente las posibilidades de curación. Sin embargo, en los últimos años, se ha evidenciado un aumento en el diagnóstico en fases más tempranas, gracias a programas de tamizaje y a la activación oportuna de rutas oncológicas ante hallazgos incidentales detectados en estudios complementarios. La especialista Marcela Bermúdez Castrillón, oncóloga clínica del Hospital San Vicente Fundación Medellín, explica que estos avances permiten identificar la enfermedad en estadios en los que las opciones terapéuticas son más amplias y efectivas.
El Hospital San Vicente Fundación cuenta con un modelo de atención integral de alta complejidad, que articula diversas especialidades médicas para brindar un manejo coordinado y centrado en el paciente. Este abordaje interdisciplinario involucra áreas como neumología, cirugía de tórax, oncología clínica, radioterapia, patología, radiología especializada, cuidados paliativos y apoyo psicosocial. Gracias a esta estructura, el hospital puede ofrecer un diagnóstico preciso y oportuno, apoyado en herramientas diagnósticas avanzadas, como estudios de imagen especializados, broncoscopia diagnóstica, biopsias guiadas y estudios histopatológicos. Estas técnicas permiten una adecuada estadificación de la enfermedad y la definición temprana de la estrategia terapéutica, facilitando así el inicio de tratamientos en fases iniciales y mejorando las perspectivas del paciente.
Un ejemplo de éxito en la atención es la historia de Juan de Jesús Hoyos Zapata, quien a los 85 años fue diagnosticado con cáncer de pulmón en estadio III. La enfermedad, en ese momento, implicaba un compromiso de los ganglios linfáticos cercanos y la posible extensión a estructuras próximas, sin afectar órganos distantes. Los especialistas propusieron inicialmente un esquema de quimioterapia y radioterapia, pero el paciente decidió no continuar con esta opción, debido a sus preferencias y condiciones. Sin embargo, meses después, la enfermedad progresó, con diseminación al pulmón contralateral. En ese momento, se optó por un tratamiento combinado de quimioterapia e inmunoterapia, ajustado a su condición clínica y evolución. Hoy, a 91 años, Juan de Jesús se encuentra con control total de su enfermedad, gracias a la respuesta favorable al tratamiento y a una calidad de vida satisfactoria. Su historia refleja la importancia de un enfoque personalizado y la adopción de nuevas terapias para mejorar los resultados en pacientes con cáncer de pulmón avanzado.
Prevención, factores de riesgo y nuevas opciones terapéuticas
Aunque el consumo de tabaco continúa siendo el principal factor de riesgo asociado al cáncer de pulmón, otros elementos como la contaminación ambiental, la exposición ocupacional a sustancias nocivas y el humo de segunda mano también contribuyen de manera significativa. Por ello, los especialistas insisten en la importancia de mantener hábitos de vida saludables, evitar la exposición a agentes carcinógenos y consultar oportunamente ante la presencia de síntomas respiratorios persistentes.
El tratamiento actual del cáncer de pulmón ha evolucionado notablemente, incluyendo terapias dirigidas, inmunoterapia y radioterapia de alta precisión. Estas alternativas terapéuticas han ampliado las posibilidades de manejo, permitiendo ofrecer opciones más específicas y menos invasivas, con un impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes en diferentes etapas de la enfermedad. La personalización del tratamiento se realiza considerando el estadio de la enfermedad, las características biológicas del tumor y el estado general del paciente. Cuando el diagnóstico se realiza en fases tempranas, las opciones terapéuticas son más amplias, lo que incrementa las probabilidades de éxito y supervivencia.
El Hospital San Vicente Fundación Medellín, en conmemoración del Día Mundial del Cáncer, hace un llamado a fortalecer las acciones de prevención y a promover la detección temprana del cáncer de pulmón, especialmente en personas con factores de riesgo. La consulta temprana, el acceso a estudios diagnósticos adecuados y la atención en instituciones de alta complejidad son determinantes para ampliar las opciones de tratamiento y mejorar los pronósticos. La detección oportuna sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir la mortalidad y ofrecer una mejor calidad de vida a los pacientes afectados por esta enfermedad.
En conclusión, aunque el cáncer de pulmón representa uno de los mayores retos en salud pública, los avances en diagnóstico y tratamiento ofrecen una esperanza real. La prevención, el diagnóstico precoz y el acceso a atención especializada son fundamentales para mejorar los resultados clínicos y salvar vidas. La lucha contra el cáncer de pulmón requiere de un esfuerzo conjunto entre gobierno, instituciones de salud, profesionales y la población, para reducir su impacto y ofrecer un futuro con mejores perspectivas para quienes enfrentan esta enfermedad.
