Detrás de las risas, las impecables imitaciones y el desbordante carisma que la han consagrado como una de las comediantes más queridas e icónicas de Colombia, Luz Amparo Álvarez esconde una historia de resiliencia y dolor que pocos conocían. En una íntima y conmovedora entrevista para el formato web ‘La Sala de Laura Acuña’, la artista decidió bajarse del escenario, dejar de lado los libretos y abrir su corazón de par en par para confesar el difícil motivo de salud que le impidió cumplir uno de los más grandes anhelos de su vida personal: el sueño de convertirse en madre.
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Con una madurez admirable, pero sin ocultar la nostalgia, Luz Amparo recordó el crudo instante en que la realidad la golpeó en pleno ejercicio de su profesión. “A mí no se me olvida, estábamos transmitiendo programa y cuando fui a grabación, había estado por la mañana donde el ginecólogo porque queríamos tener un hijo. Él dijo: ‘No, usted no puede. Por esto, por esto, por varias razones’. Yo me acuerdo que estaba en el escritorio (…) Fue muy duro en ese momento”, relató frente a las cámaras, desnudando el quiebre emocional de recibir un “no” definitivo mientras el show debía continuar ante millones de televidentes.
La humorista detalló con total valentía que el diagnóstico médico estuvo directamente ligado a antecedentes clínicos complejos que jugaron en su contra: “A mí me habían hecho un legrado. Yo también tenía endometriosis, me habían hecho un legrado hacía muy poco y yo ya tenía como 40 y pico de años”, explicó sobre la dolorosa batalla silenciosa contra la endometriosis (una dolorosa afección donde el tejido uterino crece fuera de él) y el factor del reloj biológico.
Sin embargo, dando una auténtica lección de amor propio y superación, Álvarez demostró por qué su espíritu es inquebrantable, asegurando que decidió sanar y abrazar su destino con gratitud. “A mí no me gusta pelear con la vida porque creo que pelear con la vida desgasta mucho. Si hay cosas que ya no pasaron, pues yo creo que uno puede también darle mucho amor a sus sobrinos (…) Mi marido tenía tres hijos, entonces a mí me pareció muy lindo también estar acompañándolo, estar con él cogido de la mano en ese proceso de ver crecer a sus hijos”, concluyó con una sonrisa de paz que ratifica que el amor de madre se manifiesta de mil formas hermosas.
