Sonia Bazanta Vides, reconocida globalmente bajo el nombre artístico de Totó la Momposina, falleció a los 85 años de edad. El deceso de la cantautora colombiana se produjo en México, país donde residía, y representa un golpe frontal para la escena artística latinoamericana. La noticia sacudió de inmediato la agenda pública nacional al tratarse de la pérdida de la principal embajadora de las tradiciones sonoras del Caribe y el Pacífico.
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La artista dedicó más de seis décadas a la investigación, ejecución y difusión de los ritmos autóctonos. Su labor de campo y su talento vocal permitieron que géneros históricamente relegados cruzaran las fronteras continentales. A través de sus interpretaciones de cumbia, porro, mapalé y bullerengue, los escenarios más exigentes de Europa, Asia y Norteamérica presenciaron de primera mano la fuerza en vivo de los tambores y las cantadoras tradicionales.
El vacío que deja la voz mayor del Caribe
Totó la Momposina nunca operó bajo las lógicas convencionales de la industria comercial, funcionó como una institución viva del patrimonio inmaterial colombiano. Su firmeza artística logró que los cantos de origen campesino y afrodescendiente dejaran de ser vistos como expresiones puramente anecdóticas para consolidarse como el pilar de la identidad nacional en el exterior. Su presencia escénica, caracterizada por una vitalidad inagotable y ensambles robustos de percusión, se transformó en un símbolo de resistencia y orgullo para las comunidades ribereñas.
El Ministerio de las Culturas confirmó el impacto institucional de esta pérdida mediante un pronunciamiento oficial. La cartera gubernamental dimensionó el peso histórico de la cantautora para la nación, emitiendo un mensaje público que subraya la vigencia de su extensa obra discográfica.
“A la eterna maestra que recorrió el mundo entero a ritmo de cumbias, porros, mapalés y bullerengues nacidos en el corazón de nuestra tierra. A la eterna momposina que habló de la música tradicional del Caribe, la potenció y la enriqueció durante décadas para escribir un capítulo entero de la historia cultural de nuestro país”, indicó la entidad estatal a través de su cuenta oficial en X.
Un legado que redefine la identidad cultural del país
La catalogación de su trabajo como un “capítulo entero” de la historia por parte del Gobierno refleja un impacto humano profundo. Terminado de confirmar, la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, se pronunció sobre el fallecimiento: “Correrá el canto del río Magdalena, la voz que le dio vida al tambor. Totó fue y será eternamente”. Para cientos de músicos , la trayectoria de Totó validó el arte local y dignificó el oficio de las cantaoras, abriendo espacios de difusión indispensables para las nuevas generaciones que hoy transitan por una ruta que ella misma pavimentó a pulso.
Su familia también confirmó su fallecimiento y dejaron un mensaje en redes sociales: “A lo largo de su vida, Totó nos dejó un legado inestimable, dejando su huella no solo a través de su carrera artística, sino también gracias a su calidez, su fortaleza, su alegría de vivir y el amor que transmitía en todo lo que hacía. Ella compartió con el mundo la música, la cultura, los bailes y la esencia de la costa caribeña de Colombia. Su nombre permanecerá para siempre en la memoria de quienes la admiraron, la acompañaron y la quisieron”:
Asimismo, confirmaron que “se hará el traslado desde México a Bogotá el día 27 de Mayo y se realizará un homenaje póstumo en cuerpo presente para celebrar su vida y obra. Lugar en el Capitolio Nacional, hora a confirmar” La muerte de la artista marca el cierre definitivo de una era dorada para el folclor puro.
