La reconocida presentadora de entretenimiento Diva Jessurum volvió a sacudir las redes sociales y el mundo de la farándula tras una reveladora entrevista en Caracol Radio, donde recordó con detalles crudos el momento exacto en el que recibió el diagnóstico que pondría en pausa su existencia.
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Lo que comenzó como un dolor nocturno, descrito por ella como “rayos o los rasguños de un tigre”, terminó convirtiéndose en el inicio de una batalla contra un cáncer triple negativo en etapa dos, una noticia que llegó de la forma más inesperada y descarnada posible por parte de su equipo médico.
La barranquillera narró cómo, durante unas vacaciones de diciembre en su tierra natal, buscó respuestas ante las molestias físicas que sentía. Sin embargo, el camino hacia la verdad estuvo lleno de señales confusas. Según relató la periodista, un primer especialista le aseguró, tras una biopsia dolorosa en la que fue pinchada nueve veces, que estaba en un “97% segura” de que no tenía nada grave. Con esa tranquilidad aparente, Diva se dispuso a disfrutar de su descanso, sin imaginar que la realidad le daría un golpe de frente apenas unos días después, cuando su propio primo, también médico, facilitó un encuentro que cambiaría el rumbo de su historia.
El momento más impactante de su testimonio ocurrió en el consultorio, donde una falta de comunicación entre los doctores llevó a que le soltaran la noticia de forma “campante”. Diva recordó que el médico la saludó con total normalidad, asumiendo que ella ya estaba al tanto de su condición: “¿Cómo sabes que tienes cáncer triple negativo?”, le soltó el profesional, creyendo que su familiar ya le había explicado todo. La frialdad del diagnóstico y la urgencia de iniciar exámenes de inmediato la dejaron en un estado de shock absoluto.
Mientras conducía para gestionar sus nuevas citas médicas, la realidad la golpeó con la fuerza de un camión. Al teléfono, mientras intentaba agendar un laboratorio y le preguntaban si sufría de algo, su mente finalmente procesó la información: “Sí, tengo cáncer”. Fue en ese instante de vulnerabilidad cuando la presentadora perdió el control de su vehículo y se accidentó, una metáfora física de cómo su vida, en ese preciso segundo, se estrelló y entró en una pausa obligatoria que hoy, con valentía, comparte con todo el país.
