La obra maestra de Isabel Allende cobra una nueva e impactante vida en la pantalla chica con el esperado estreno de ‘La casa de los espíritus’ en Prime Video, una superproducción que promete cautivar a las audiencias globales. En Publimetro tuvimos la oportunidad de conversar en exclusiva con el talentoso actor colombiano Juan Pablo Raba, quien asume el desafío de encarnar al inolvidable tío Marcos, uno de los personajes más místicos y aventureros de la saga familiar de los Trueba. En este mano a mano, Raba nos desveló los secretos detrás de la construcción de un rol tan icónico y cómo el realismo mágico de la literatura latinoamericana se transforma en un hito televisivo que nadie se puede perder.
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- ¿Cómo se siente entrar en el universo de Isabel Allende, sabiendo que millones de lectores ya tienen una imagen mental de estos personajes desde hace décadas?
- Hubo algún rasgo específico del libro que te obsesionara mantener intacto en tu interpretación.
Te voy a ser completamente honesto. Yo leí el libro hace como 20 años y como estaba en mitad de estos trabajos, yo no pude dedicar el tiempo que normalmente le dedico a la creación de los personajes.
Pero sí tenía algo claro. Yo quería ser libre con el tío Marcos. Yo quería que el tío Marcos fuera completamente libre y que jugara, que no se tomara en serio, que fuera capaz.
Era como casi como ser un niño atrapado en un cuerpo de un señor gigantesco y bigotudo, ¿sabes? Entonces, eso fue lo que hice. Yo jugué, yo jugué casi que a agradar a Clarita. Yo lo que quería es que ella se divirtiera conmigo. Yo quería que ella se riera y le parecía divertido lo que yo hacía.
Ella fue la única persona que yo quise conquistar en el set, fue a esa niña. O sea, todos demás me importaban cinco. Yo solamente estaba enfocado en que ella se divirtiera con mi trabajo.
- Marcos no solo acepta los poderes de su sobrina, sino que los potencia. ¿Cómo trabajaste esa complicidad con la actriz que hace de Clara para que se sintiera como una conexión de “almas gemelas”.
No tuvimos tiempo. Es que yo no pude estar ahí durante los procesos, ni de ensayo, ni de preparación, porque yo estaba filmando.
Yo tuve que llegar, literalmente me arrodillé, la abracé y ella, lo que pasa es que ella es fenomenal. Ella es de otro planeta. Ella es un ser que nació para hacer esto, que tiene un talento que ya quisiera tener uno, con una libertad y con una capacidad de interpretar tan hermosa.
Entonces, yo lo que hice fue dejarme llevar por ella. Ella fue mi gran maestra. Yo simplemente me dejé llevar por ella permanentemente a donde ella me quiso llevar, yo me fui.
- Tu personaje le da a Clara la idea de escribir sus diarios. ¿Sientes que, de alguna manera, Marcos es el “coautor” de la historia de la familia Trueba al ser quien decide que esas vivencias deben ser registradas?
Yo creo que lo que él viene a hacer es como un encendedor. Él viene a ser como una chispa. Él viene a tranquilizarla a ella con su propia humanidad. Yo creo que él viene a quitarle el miedo que ella sentía con esas capacidades y con esa sensibilidad y con esos poderes.
Y viene a tranquilizarla y viene también a decirle que va a haber momentos complicados, pero que todo va a estar bien y que esos poderes vienen con una gran responsabilidad, pero también le van a traer mucho bien y va a poder ayudar a mucha gente. Yo creo que él le da paz a ese trauma generacional, o por lo menos pretende abrir ese camino.
- En vida, Marcos es un hombre de acción, inventos y viajes. Como actor, ¿Cómo cambia tu interpretación cuando pasas de ser ese hombre físico y aventurero a ser un espíritu que observa y acompaña desde el “más allá”?
Él sigue siendo aventurero. Él está ahí y puede que no esté montado en un barco ni en un globo, en una locomotora, pero él está ahí y se está rebelando igual. Él de alguna forma es rebelde contra todo lo que está pasando a su alrededor.
Entonces ahí está, la aventura está presente ahí. La aventura está presente desde su forma de caminar, a su forma de hablar, a su forma de expresarse y hablar de la iglesia, aunque no lo estén oyendo, ¿me entiendes? Pero él está dejando clara su postura de aventurero frente a Clarita. Hablábamos de la complicidad entre Clara y Marcos.
- ¿Qué parte de la personalidad de Marcos crees que sobrevive con más fuerza en Clara después de que él muere?
El juego, la posibilidad de comunicarse a través de lo lúdico, a través de la experiencia sensorial de divertirse, de ver la luz al final del túnel, de ver el vaso medio lleno, ¿sabes? Creo que ahí le dejé un regalo de mi papá. Mi papá, que se murió hace 15 años, él mandaba besos palomita y me mandaba besos así.
Yo se lo mandé así en la escena a ella y ella después la adoptó. Entonces ella adoptó el beso palomita también para la historia. Así que por ahí también, fíjate lo que es la vida. Ahí también está mi papá de alguna manera en la historia e inconscientemente los personajes se vuelven parte de ti de alguna manera.
- Después de terminar el rodaje, ¿Hubo algún hábito, un pensamiento, una maña que te quedara de tu personaje?
Realmente del tío Marcos no tanto porque es que yo tengo mucho el tío Marcos ya. Yo me desayuno un payaso todos los días. O sea, yo todos los días tengo una aventura diferente y mi esposa a veces es como demasiado porque yo soy el que sale de la casa de la mañana y llama a mi esposa desde la clínica a decir que estoy en urgencias.
O sea, ¿Me entiendes? O sea, yo qué sé. Me pasan cosas y salgo y me muerde un perro. Y Mónica me dice cómo mal. Pero le encanta. Esa es la manera de ver la vida al final. En qué momento pasa todo esto, ¿Me entiendes?
Así es mi día a día. Entonces, para bien y para mal, yo entiendo al tío Marcos. Yo entiendo. Yo entiendo a ese personaje y su visión del mundo
- Aunque es una historia de época, trata temas de poder, familia y política. ¿Por qué crees que es necesario contar La Casa de los Espíritus en pleno 2026?
Mira, más que el tío Marcos, yo creo que La casa de los espíritus es una obra fundamental, necesaria, súper necesaria hoy en día. Pensar que este libro está vetado en algunos territorios por su contenido, por hablar de los derechos de la mujer, es algo que realmente nos tiene que despertar y nos tiene casi que obligar a leer el libro, a ver la serie, y a entender que los derechos humanos no deben ser negociables.
Si pensamos que hay colectivos que tienen, no sé, la ignorancia, ¿Me entiendes?, de siquiera comentar que las mujeres no deberían poder votar, ahí nos queda ya claro por qué tenemos que ver esa serie, por qué de verdad tenemos que seguir firmes y muy atentos a la lucha. A la lucha por los derechos humanos, por los derechos de la mujer, o sea, no hay derecho, no hay derecho que en pleno 2026 tengamos que estar realmente rescatando obras como esta para que entendamos en dónde estamos.
