La reconocida actriz colombiana María Cecilia Botero volvió a ser centro de conversación luego de recordar uno de los episodios más difíciles y misteriosos de su vida: la vez en que, según contó, fue víctima de brujería y santería cubana, un trabajo tan fuerte que, asegura, estuvo a punto de matarla.
Le puede interesar: María Cecilia Botero advierte desprestigio en su imagen por culpa de la Inteligencia Artificial+
Botero recuerda que aquella época estuvo marcada por enfermedades constantes, episodios inexplicables y una sensación permanente de cansancio. Así lo explicó en más allá del silencio.
“No creo en brujas, pero de que las hay, las hay. Viendo que a uno le pasan cosas, uno se resiste a creer que alguien se levante y diga: ‘¿Cómo hago para dañarle la vida a otra persona?’ (…) Parece que así fue conmigo, me querían matar, me querían fuera del escenario”, relató.
Expertos a los que consultó después le dijeron que el tipo de brujería que le hicieron “no era para hacer daño”, sino literalmente para matar. Se trataba, según le explicaron, de un trabajo de santería cubana, considerado uno de los más fuertes.
La actriz contó que sus síntomas físicos eran devastadores: colapsos en el escenario, entradas recurrentes a urgencias, cirugías y hasta una experiencia cercana a la muerte debido a una obstrucción intestinal. Paralelamente, en el teatro donde se presentaba, comenzaron a ocurrir sucesos extraños.
“Una semana antes del estreno se rompió un tubo de agua en el edificio y cayó justo encima de mi escenografía”, relató. Pero el incidente más grave se dio el día del estreno: “Se cayó una barra de luces con 64 reflectores sobre el escenario. Había niños. Fue un milagro que no pasara nada”.
El momento que marcó un antes y un después ocurrió cuando una mujer desconocida, al verla en una de esas presentaciones, se le acercó con urgencia: “Cuando la señora salió, me miró y me dijo: ‘Niña, con usted tengo que hablar’. Ella comenzó a decirme una tracalada de cosas impresionantes, fue la que me dijo que me habían hecho una brujería”.
La mujer le explicó que una pulsera de oro que había desaparecido de su camerino había sido usada para armar el trabajo oscuro, junto con una muñeca ritual.
Con el tiempo, y tras varias consultas, le advirtieron que la brujería era tan fuerte que en Colombia “no había forma de quitarla”. Fue entonces cuando decidió viajar a Cuba.
“Me hicieron un ritual muy lindo, con gente vestida de blanco, y desde ahí todo comenzó a pasar”, contó, asegurando que ese proceso fue fundamental para liberarse del daño que la estaba consumiendo.
Aunque no quiso revelar nombres, Botero sí admitió que esta experiencia la llevó a tomar distancia, protegerse y cerrar un ciclo doloroso pero revelador.
