Kevin Viveros habría decidido demandar a Atlético Nacional por las presuntas irregularidades en su contratación y posterior transferencia.
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En medio de su presente en Brasil con Athletico Paranaense, el jugador dejó claro que su paso por el club verdolaga no terminó en buenos términos. “Mi relación con Nacional es muy triste”, afirmó, dejando ver que detrás de su salida hay un conflicto mucho más profundo que lo deportivo.
La polémica gira en torno a lo que Viveros considera un manejo irregular de su vínculo contractual. Según explicó, cuando llegó al club le hicieron firmar dos contratos, algo que calificó como ilegal y que hoy sería el eje de su acción legal. “Me hicieron firmar dos contratos y eso es ilegal”, aseguró, encendiendo las alarmas sobre posibles prácticas indebidas en su fichaje.
Este señalamiento no es menor. En el fútbol profesional, la existencia de dobles contratos puede derivar en sanciones y procesos legales, tanto para los clubes como para los intermediarios involucrados. Por eso, la decisión del delantero de llevar el caso a instancias legales marca un punto de quiebre en la situación.
Pero el conflicto no terminaría ahí. Viveros también apuntó a su transferencia al fútbol brasileño, asegurando que su traspaso al Paranaense presenta “un problema muy grande”. Aunque no entregó detalles específicos, sus palabras sugieren que la disputa no solo está relacionada con su llegada a Nacional, sino también con la forma en que se gestionó su salida.
Cabe recordar que el delantero fue vendido al club brasileño en una operación millonaria que lo convirtió en una de las transferencias importantes del equipo antioqueño en los últimos años. Sin embargo, lo que parecía un negocio exitoso ahora podría verse empañado por un conflicto legal de alto impacto.
Más allá del tono crítico, Viveros también dejó claro que su vínculo emocional con el club no está completamente roto. Aseguró que sigue viendo los partidos y apoyando al equipo, lo que refleja una relación marcada por el contraste entre el cariño por la institución y el malestar por lo vivido.
El caso abre un nuevo capítulo en el debate sobre la transparencia en el fútbol colombiano. Las declaraciones del jugador no solo ponen en entredicho la gestión de Atlético Nacional, sino que también podrían sentar un precedente en caso de que la demanda avance y se comprueben las irregularidades denunciadas.

