El reconocido informador de fichajes Fabrizio Romano, famoso por su frase “Here we go!”, enfrenta una nueva tormenta mediática luego de que el periodista británico Nick Harris publicara una investigación cuestionando su forma de operar en redes sociales y el uso comercial de su enorme audiencia.
Romano, considerado durante años una de las principales fuentes de información sobre transferencias en el fútbol mundial, ha sido señalado de convertir su influencia digital en una plataforma de promoción pagada, no solo para marcas y futbolistas, sino incluso para países.
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La publicación que desató la polémica
La controversia explotó después de que Romano publicara en sus redes un video patrocinado en el que elogiaba el trabajo humanitario del Centro de Ayuda y Socorro Humanitario Rey Salmán de Arabia Saudita.
El contenido fue marcado con el hashtag #Ad, señalando que se trataba de publicidad pagada. Sin embargo, el hecho de que el periodista deportivo promoviera directamente la imagen de un gobierno provocó una ola de críticas tanto de seguidores como de colegas.
Entre los cuestionamientos más fuertes apareció el del propio Nick Harris, quien escribió un extenso artículo en el que cuestiona la credibilidad periodística de Romano y asegura que el italiano ha convertido su popularidad en un negocio multimillonario basado en publicaciones patrocinadas.
La investigación de Nick Harris
Según Harris, Romano cuenta con una de las audiencias más grandes del periodismo deportivo en redes sociales: más de 100 millones de seguidores sumando plataformas como X, Instagram, Facebook y TikTok.
Ese alcance, afirma el periodista británico, le permite monetizar su contenido mediante acuerdos publicitarios y publicaciones patrocinadas.
La investigación también menciona episodios en los que empresas habrían ofrecido a clubes de fútbol la posibilidad de pagar para que Romano publicara mensajes que generaran ruido mediático sobre fichajes o sobre los propios equipos.
De acuerdo con documentos revisados por periodistas escandinavos, un post promocional en sus redes habría tenido un costo cercano a los mil euros, dependiendo del tipo de contenido y alcance.
Críticas desde el periodismo deportivo
La polémica rápidamente se trasladó a redes sociales y programas deportivos, donde varios comunicadores cuestionaron el rol de Romano en el ecosistema mediático del fútbol.
El comentarista David Faitelson, por ejemplo, aseguró que el caso debería servir como una reflexión para el periodismo deportivo.
“Lo que le sucedió al famoso insider Fabrizio Romano es una lección para quienes ejercemos este oficio”, comentó, señalando que el italiano habría pasado de periodista a influencer.
Otros analistas consideran que el problema no es necesariamente que exista publicidad en redes sociales, sino la falta de claridad en algunos contenidos y el impacto que puede tener cuando la información llega a millones de aficionados.
