El periodismo deportivo hispanoamericano está de luto. Este sábado se confirmó la muerte de Guillermo Salatino, uno de los comentaristas y docentes más influyentes en la historia de la cobertura del tenis en la región. El reconocido comunicador falleció a los 80 años a causa de un paro cardíaco, cuando se preparaba para someterse a una cirugía de cadera, según informaron medios argentinos.
Salatino, conocido cariñosamente como “Salata”, marcó una época con más de cuatro décadas dedicadas al periodismo deportivo, especialmente al tenis profesional, disciplina que siguió por el mundo con rigor, pasión y una mirada pedagógica que lo convirtió en referente para varias generaciones de periodistas. Aunque había anunciado su retiro de las coberturas en vivo tras Wimbledon 2022, su amor por el deporte lo llevó a regresar para las finales de la Copa Davis en Bolonia, en noviembre pasado, lo que terminó siendo su última gran transmisión internacional.
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Mensajes desde Colombia y el continente por la muerte de Salatino
La noticia generó una ola de mensajes de despedida en todo el continente. En Colombia, uno de los pronunciamientos más sentidos fue el del periodista JJ Miranda, quien escribió en redes sociales: “Luto en el periodismo y el tenis hispanoamericano, murió el maestro Guillermo Salatino. Tuve el honor de comentar junto a él la Copa Davis 2023. Me queda esta imagen de recuerdo. Descansa en paz”. Un mensaje que refleja el impacto y el respeto que Salatino supo ganarse más allá de las fronteras argentinas.
Una carrera que dejó escuela
Durante años, Guillermo Salatino fue una de las voces más autorizadas del tenis en Radio La Red, donde informaba a diario sobre el circuito profesional y el desempeño de los tenistas argentinos. También fue columnista histórico del programa Competencia, conducido por Víctor Hugo Morales, quien lo definió como “un buen amigo” y “un puntal” de sus transmisiones.
Más allá del micrófono, Salatino fue un formador. Su rol como docente y mentor es recordado hoy por decenas de periodistas que encontraron en él una guía ética y profesional. Además, era un apasionado coleccionista: en su museo personal conservaba recuerdos únicos como zapatillas de Juan Martín del Potro, una raqueta de Gastón Gaudio y una muy especial, obsequio de Gabriela Sabatini tras una apuesta en el Masters de 1994.
Un adiós que duele en el deporte
La Asociación Argentina de Tenis también lamentó su fallecimiento y destacó su aporte invaluable a la difusión del tenis durante casi medio siglo. Hoy, el periodismo deportivo despide a un maestro. Su voz se apaga, pero su legado seguirá sonando en cada transmisión y en cada aula donde se enseñe a contar el deporte con pasión y respeto.
