Tras haber realizado más de 7 millones de atenciones en salud para los vallecaucanos, la Clínica Sebastián de Belalcázar cumple 30 años acompañando a las familias del Valle del Cauca. Su historia, más que una línea de tiempo, se parece a una ruta: la de una clínica que nació como un proyecto local en 1996, pero que hoy se reconoce como un referente de alta complejidad, con una apuesta clara por combinar ciencia, tecnología y trato humano.
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Innovación médica con sello vallecaucano
Durante estas tres décadas, la clínica ha atendido un volumen que habla de impacto real en el territorio. Esa cifra no es solo un número operativo; es una muestra real del papel que juega una institución cuando se integra a la vida de una región y entiende sus necesidades de salud como una prioridad permanente.
Este prestigio clínico no se construye solo con volumen. Se funda, sobre todo, en resultados y con capacidad de resolver casos complejos. Fue la primera institución en Latinoamérica en realizar la Cirugía de Sugarbaker por laparoscopia para el tratamiento de cáncer gástrico, y se ha consolidado como una de las líderes en neurocirugía para el manejo de movimientos anormales, como los asociados al Parkinson. En paralelo, su trabajo en gestión del riesgo en cáncer la ha puesto, en varias oportunidades, entre las instituciones destacadas del país por su desempeño.

Cuando uno conversa con pacientes y familias, el reconocimiento suele repetirse en un punto clave: ‘la experiencia del cuidado’. Por un lado, la Ruta Oncológica, diseñada para agilizar la atención y mejorar resultados clínicos en un momento donde el tiempo sí marca la diferencia. Además, el programa de cuidados paliativos ‘Contigo’, ha sido certificado desde 2019 con el sello New Palex, otorgado por la New Health Foundation, un respaldo internacional que subraya que el buen cuidado también es el que acompaña, alivia y dignifica.
“Además de contar con la alta calidad científica de nuestros profesionales y la tecnología de punta que respalda su quehacer médico diario, nuestro enfoque, es profundamente humano, y prueba de ello son nuestros programas, que reflejan el sentimiento de una institución que entiende perfectamente la vulnerabilidad del paciente”, señaló Sandra Patiño, Gerente de la Clínica Sebastián de Belalcázar
En 2024 fue nominada por la Cuenta de Alto Costo (CAC) como una de las mejores instituciones de Colombia en el manejo de linfoma no hodgkin, sumándose a nominaciones previas en cáncer gástrico y colorrectal. Además, su presencia en el puesto 11° del ranking latinoamericano de INTELLAT ratifica su competitividad en el sector salud del continente.
Hoy, la clínica cuenta con más de 185 médicos especialistas adscritos, opera con 77 camas hospitalarias y una unidad de cuidados intensivos. En el último año realizó más de 15.000 procedimientos quirúrgicos, además de atender a cerca de 28.500 personas en urgencias. En un sistema de salud exigente, estas cifras importan porque reflejan experiencia, coordinación clínica y eficiencia en momentos decisivos.
También hay un impacto que no siempre se menciona, pero se siente en la ciudad: la clínica genera más de 2.000 empleos directos e indirectos, y ha evolucionado en servicios como ortopedia, cirugía laparoscópica avanzada, urología, cirugía de columna y apoyo diagnóstico con alta tecnología, en una infraestructura pensada para la comodidad del paciente.
En el marco de esta celebración, en 2026 se inauguró la nueva unidad de angiografía, hemodinamia y cirugía cardiovascular, respondiendo a la creciente demanda de patología cardíaca en el departamento.
De esta manera, la Clínica reafirma su compromiso con la región, basado en una promesa: que la medicina de alta complejidad sea cercana, clara y humana. Y que, en el Valle del Cauca, elegir dónde atenderse también es elegir quién te acompaña cuando más lo necesitas.
