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Capturaron al responsable de la masacre de cinco niños en Cali

El hombre estaba escondido en un pueblo del Valle del Cauca. Un ciudadano lo identificó y alertó a las autoridades.

Foto: Ernesto Guzmán Jr. - EFE

Cinco meses después de que los cuerpos de cinco menores de edad fueran encontrados con señales de tortura en un cañaduzal del oriente de Cali, las autoridades lograron capturar al presunto asesino.

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Se trata de Gabriel Bejarano, alias ‘El Mono’, quien según versiones preliminares estaba escondido en una finca del municipio de Obando.

Un vecino del sector lo habría identificado y puso en alerta a las autoridades departamentales, quienes ofrecían hasta $50 millones de recompensa por información que llevara a esta captura. 

De acuerdo con la investigación, Bejarano fue el que disparó contra los cinco jóvenes que estaban recorriendo la plantación de caña de azúcar.

Esta versión fue dada a conocer por Juan Carlos Loaiza y Jefferson Marcial Angulo, otros dos hombres que fueron capturados a finales de agosto en Cali por su presunta participación en la masacre.

La captura de ‘El Mono’ no se ha oficializado, pero se espera que esto ocurra en el transcurso del día. Según Elmer Montaña, abogado de varios familiares de las víctimas, los dos primeros capturados podrían pagar hasta 60 años de prisión.

«No tendrían derecho a ningún tipo de rebaja por expresa prohibición de la ley. Extrañamos que la Fiscalía no les haya imputado y acusado también por el delito de tortura, pese a que existen constancias de Medicina Legal en el sentido de que dos de los jóvenes asesinados habían sido torturados previamente», explicó Montaña.

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Las víctimas de este hecho que enlutó a Colombia fueron Álvaro José Caicedo, de 14 años; Jair Cortés, Léider Cárdenas y Luis Fernando Montaño, de 15 años; y Jósmar Jean Paul Cruz.

Antecedentes

Gabriel Bejarano había sido detenido en 2011 luego de que las autoridades le descubrieran un maletín en el que llevaba un revólver calibre 38 y seis cartuchos, además de una pistola con silenciador.

Un año más tarde lo detuvieron con otro revólver. De acuerdo con el reporte, esa vez opuso resistencia y golpeó a los policías. Varios vecinos también atacaron a los uniformados con el fin de evitar la captura.

El hombre no tenía un empleo formal en el cañaduzal donde ocurrió el crimen, como sí ocurría con las otras personas capturadas.  

Según el fiscal Francisco Barbosa, esta masacre se cometió en un episodio de intolerancia: los cinco adolescentes fueron asesinados porque entraron «sin permiso» a comer caña.

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