“En el cine se está contando la misma historia una y otra vez": J.C. Chandor

El director norteamericano presentó en días pasados su nueva película, Triple frontera, grabada en locaciones de Suramérica y el Pacífico. Bogotá fue uno de los lugares donde el director rodó la cinta de acción

Por Laura López

El nombre de Chandor pasó a ser conocido entre los cinéfilos gracias a cintas como Margin Call (2011) y A most violent year (2014). Con su usual carga de drama, acción y esencia thriller, el director llegó a Colombia buscando un terreno que le permitiera grabar escenas de persecución con helicópteros donde las montañas enmarcaran las tomas. El resultado puede verse en Triple frontera, película de la que el director nacido en Nueva Jersey le habló a Publimetro en el marco del 59º Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI).

En Triple frontera vemos que la intención de la misión cambia a medida que pasa el tiempo, como si fuera un personaje. Cuéntenos más de este giro narrativo.

Para mí es como si siempre se hubiera tratado de dos películas en una. Empezamos con el escenario básico de una película de acción, nos va llegando nueva información, se reúne este 'parche' de amigos, y luego, cuando avanza la misión la idea de quién es el bueno y el malo y por qué hacen lo que hacen gira. Hay una escena en medio de la película, en las montañas, donde unos granjeros se encuentran con estos "soldados", en que la cinta se pone un poco introspectiva. El área gris se hace más grande, ya no tenemos blanco y negro. En casi todas mis películas hay un giro donde se supone una cosa y sucede otra, y mi esperanza es que esta cinta se mueva en dos niveles: que tengan la emoción de una película donde hay que cumplir una misión y también una donde te cuestionas sobre la humanidad y la manera en que interactuamos con el mundo, de una manera diferente.

En la película escuchamos frases como "has recibido cinco disparos en nombre de tu país, pero no  puedes costear que tus hijos vayan a la universidad". ¿Podemos decir que se está haciendo una crítica al sistema de las fuerzas militares? 

Sí, es decir, creo que en nuestro país (EE. UU.) una de las cosas con las que estamos luchando es el deseo de tener mucha libertad. Libertad de elección, de expresión y de oportunidades para hacer lo que queramos. Uno de los asuntos con eso es que nos libramos del servicio militar obligatorio. Lo que eso ha hecho es que, si eres un país pacífico que no está en guerra no tienes problema en tener un ejército voluntario. Pero en los últimos 20 años hemos tenido varias batallas activas, la mayoría de mi vida adulta. El hecho de que toda la población no tenga que servir obligatoriamente hizo que se tuvieran que subir los salarios de los soldados. Eso es bueno, pero cuando terminan su servicio tienen heridas físicas y emocionales, además de los problemas familiares. Para mí, la película es un análisis de cómo un porcentaje pequeño de nuestra población ha tenido que cargar con la guerra que libra el país. Y eso hace que el país siga apoyando cómodamente la guerra. Definitivamente quería comunicar eso. Creo que no muchas personas que vean la cinta se darán cuenta de esto, pero a los militares que les he mostrado la película ven esa crítica. Es complicado, porque trato demasiados temas en mis películas y creo que toca verlas varias veces, ¡son un poco densas! (risas).

Triple frontera es un análisis de cómo un porcentaje pequeño de nuestra población ha tenido que cargar con la guerra que libra EE. UU.

Hay un debate respecto a las películas en Netflix, pues algunos directores y personas de la industria consideran que estas deben estar solo en las salas de cine, ¿Qué opina usted?

He practicado ya esta respuesta (risas), me la hacen bastante. Personalmente, para mí como alguien que cuenta historias ha sido maravilloso el apoyo de Netflix, especialmente cuando en el cine hollywoodense no hay tantas películas originales siendo contadas, el cine se está volviendo repetitivo contando la misma historia una y otra vez. Para mí eso no es llamativo, no es lo que busco. Netflix está llenando ese vacío y esa necesidad que existe por contar historias originales y nuevas. Me siento agradecido. Yo creo en que el cine es una experiencia, y en que en los próximos cinco años vamos a tener crecimiento tanto en plataformas como en salas de cine, eso espero. Tanto avance tecnológico no se puede negar, pero a la gente le sigue gustando ir a cine. Ahora lo que no quiero es que la televisión se apodere de las historias y que las películas que hay en cine solo sean de súper héroes. Creo que es una época difícil para todos, y da miedo, porque algunos van a salir a flote, y otros van a quebrar.

Usted ha grabado en Colombia y estuvo en el FICCI de este año, y sabemos que nuestro país es atractivo para rodar películas. ¿Qué podría hacer la industria colombiana para aumentar su atractivo ante el cine internacional?

Es una buena pregunta. Yo la pasé increíble grabando en Colombia. La pasión de la gente, los equipos de trabajo, las locaciones, todas esas cosas son muy atractivas para cineastas extranjeros. Siempre que se tiene una industria joven existen complicaciones iniciales, cosas que necesitas mejorar. Esto es bueno y malo. Las industrias europeas y la hollywoodense, de otra parte, son un negocio muy serio, casi como banquero. Son muy competitivas. Yo creo que las compañías colombianas como Dynamo, que fue con la que trabajé acá, están haciendo un gran trabajo en mantener el optimismo, la energía, ese espíritu joven. En Hollywood hay cero tolerancia por la interpretación y la experimentación. A los directores nos gusta romper ciertas reglas, y nos metemos en problemas por eso. Colombia me recuerda a los 70 en Estados Unidos, cuando había mucha emoción y creatividad en la industria del cine. Es triste, pero ahora la industria estadounidense va como un reloj y se lleva un nivel de detalle que se lleva por delante la emoción que aún se siente en Colombia, parte de mí no quisiera que pierdan parte de eso, pero ciertamente tendrán que adoptar parte de ese estilo ultra riguroso para hacer parte de las industrias más grandes del cine. También tenemos algunos sindicatos que protegen a los muchos trabajadores que quieren hacer parte de la industria, y siempre se debe cuidar a las personas que trabajan en esto para que no haya sobre explotación, y acá eventualmente comenzarán a cuidarse más en este aspecto. Hay una línea delgada entre aprovechar la emoción de las personas y abusar de su tiempo y disposición. Toca recordar que el cine es una forma de arte, y no algo de vida o muerte que va contrarreloj, aunque a veces parezca.

 

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