“Quiero entregar un sistema totalmente restablecido”: Nicolás Orejuela, presidente de Metro Cali

El ente gestor del MIO, la Alcaldía y cuatro de los cinco operadores del sistema se comprometieron a sacar adelante un nuevo modelo de funcionamiento que persigue la sostenibilidad. Este es el panorama.

Por Lina Uribe

El pasado 2 de agosto, las empresas Unimetro S.A. y GIT Masivo S.A. aprobaron una modificación al contrato que desde hace más de 10 años las reconoce como concesionarios del Sistema Integrado de Transporte Masivo en Cali. Estas firmas, sumadas a las que en marzo dieron los operadores ETM y Blanco y Negro Masivo, forman parte del consentimiento que el gobierno municipal necesitaba para poner en marcha el Plan de Salvamento del MIO, con el que se pretende reestructurar el sistema y evitar la quiebra.

En el otrosí modificatorio se avala, por ejemplo, la posibilidad de sancionar a los concesionarios cuando incumplan con el servicio que están comprometidos a ofrecer. Y como ya quedó establecido que los sistemas de transporte masivo en Colombia no pueden ser autosostenibles, entre las obligaciones de la Alcaldía está subsidiar parte del servicio con recursos que provienen de cobros como la tasa por congestión, es decir, el valor que pagan los vehículos particulares que no desean adherir al pico y placa en Cali.

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¿Qué viene ahora para el MIO?, ¿alcanzará el 2018 para que los usuarios y la ciudad pueda notar los resultados del Plan de Salvamento?, ¿sobre quién recae la responsabilidad de que el transporte masivo logre salir de la agonía? El presidente de Metro Cali, Nicolás Orejuela Botero, habló con PUBLIMETRO sobre los retos a los que se enfrentará el sistema y lo que se avecina en este momento en el que cuatro de los cinco concesionarios se comprometieron a trabajar con el mismo norte.

Ocho meses después de haber presentado el Plan de Salvamento lograron que Unimetro y GIT Masivo firmaran el otrosí modificatorio, ¿cuál es el paso a seguir?

Como es una decisión novedosa para el país, lo que sigue es que ese acuerdo sea sometido al tribunal de arbitramento en el que algunos de los concesionarios tienen demandas que superan los $800 mil millones. El tribunal debe avalar el desistimiento de esas pretensiones y la viabilidad del acuerdo. Esperamos que tenga la aprobación de los tres árbitros y de la Procuraduría, solo así podremos proseguir con el Plan de Salvamento del sistema.

Esos más de $800 mil millones que los concesionarios le estaban cobrando al municipio era el valor de las pérdidas que habían tenido durante estos años, ¿cómo conciliaron?

Metro Cali nunca ha reconocido ninguna deuda con ellos. Durante el tiempo que lleva funcionando el sistema, el contrato que firmaron los concesionarios se ha liquidado debidamente. Si no cumplió con las condiciones que estaban esperando, debieron asumir que ese riesgo existía cuando participaron en una concesión que fue pública. En otras palabras, lo que supuestamente les debemos es lo que ellos demandan en sus tribunales y de lo que ahora van a desistir con el objetivo de unirse a un nuevo modelo de sostenibilidad para el sistema y una política de cara al servicio del usuario.

ETM y Blanco y Negro Masivo firmaron la modificación del contrato en marzo, ¿a ellos ya les están cumpliendo con lo prometido?

En las mesas de negociación se determinó que ellos empezarían a recibir recursos del Fondo de Estabilización para garantizar la operación cuando existiera una decisión real de suscribir el otrosí modificatorio al contrato de concesión, pero que tan solo recibirían el costo real de la tarifa técnica cuando tuviéramos el aval del tribunal de arbitramento porque en ese momento serían parte del nuevo sistema. Desde el 20 de marzo, estas dos empresas están recibiendo recursos del Fondo de Estabilización. Una vez salga el aval, la relación será más o menos de uno a dos: si hoy reciben un peso, cuando estén en el modelo de salvamento recibirán dos.

¿Quién asume la mayor responsabilidad con este nuevo acuerdo?

Debemos entendernos todos como un sistema: aquí no concebimos nada para que Metro Cali ejerciera un rol dominante, no construimos una concesión para entregarle un recurso al concesionario y no planeamos algo en detrimento del ente gestor para beneficio del usuario. Si nosotros no hacíamos un proceso de reestructuración, en tres años el sistema iba a ser inviable porque no existiría manera de reponer la flota, ¿quién iba a asumir esa financiación? Con este acuerdo también estamos garantizando el ingreso de 424 buses que serán el complemento del rediseño operacional.

¿Y quién va a pagar esos nuevos buses, entrará un concesionario adicional?

Hay dos opciones: la primera es hacer una licitación. La segunda, que es la que está sujeta a estudio por parte de los tribunales, es entregarles a los actuales operadores una flota en materia de concesión. Lo que estamos proyectando es que pueden darse las dos situaciones, es decir, que una parte sea entregada a los concesionarios y la otra se haga a través de un proceso de licitación pública. En todo caso, el municipio no pondrá un solo peso para esto.

Existe el rumor de que se le recortó presupuesto a la salud, a la educación y a la cultura para invertir en el transporte masivo…

No es cierto. Toda la negociación ha tenido un ejercicio riguroso para no poner en riesgo las finanzas públicas del municipio. Buscamos, además, garantizar que esto no le fuera a costar más de lo que valdría la concesión inicial en el momento en que se licitó.

Los operadores les deben más de $1 billón a los bancos, ¿les van a ayudar a negociar?

Esa negociación la hace directamente cada concesionario. Ni la Alcaldía ni Metro Cali como ente gestor pueden entrar a la negociación individual. Entiendo que ellos han hecho renegociaciones en tasas de interés y en plazos. A lo que sí se comprometieron fue a apoyar el ingreso de la nueva flota, por eso estamos viendo que Blanco y Negro Masivo anunció que en los próximos tres meses llegarán los primeros 52 buses complementarios que, al ser pequeños, van a poder entrar a los barrios para llevar a la gente a las estaciones.

¿Cuándo se van a empezar a notar los resultados del Plan de Salvamento?

Tenemos que ser honestos. Ahorita vamos a evitar que el sistema colapse y a lograr que se mantenga mientras entregamos recursos que van directamente a la operación, que es lo que ocurre tras la firma del otrosí. Cuando tengamos el aval del tribunal de arbitramento, el mismo contrato nos determina los tiempos. La gente empezará a ver cambios efectivos a partir del sexto mes. Y a la vuelta de un año, o sea en agosto del 2019, los usuarios sentirán realmente un cambio.

En términos de lo visible, ¿cuál será ese cambio?

Tal vez lo más llamativo sea que vamos a tener, por fin, los 911 buses que se le prometieron al ciudadano desde el inicio del sistema. Hasta ahora no hemos superado los 780 prestando el servicio. Además de los 911 vamos a tener los 52 que anunció Blanco y Negro Masivo, y aparte de eso tendremos en circulación los otros 424 buses que contempla el Plan de Salvamento. Quisiéramos que este cambio se notara antes, pero es imposible. Un problema de una década no se resuelve en un día.

Confía entonces en que todo quede listo en la administración Armitage…

Sí. No dudamos de que esta administración va a resolver uno de los temas más complejos de la ciudad. Recibió un sistema a punto de colapsar y hoy no solamente lo saca de la crisis sino que le da una respuesta estructural que, sin duda, puede replicarse en otras ciudades.

¿El acuerdo está blindado jurídicamente para que futuras alcaldías no lo violen?

Al lograr el aval del tribunal de arbitramento, ningún futuro alcalde podrá desconocer la decisión del juez. Algunos de los opositores al Plan de Salvamento sugieren que el MIO debe arrancar desde cero. Es muy sencillo: un proceso de liquidación de las concesiones actuales y otra reestructuración puede costar casi tres veces lo que costó el proyecto inicial. El MIO es una realidad de $2,1 billones que han invertido tanto el Gobierno Nacional como Santiago de Cali. Además, en la medida de que el sistema preste un muy buen servicio, los caleños lo van a defender.

¿Está en contra de la construcción de un tren en la ciudad?

No, de hecho estoy de acuerdo con que necesitamos un sistema ferroviario en Cali. Lo cierto es que, como pasa en todas partes del mundo, estos sistemas requieren alimentarse de buses que lleven la gente a sus estaciones. Las administraciones futuras no van a tener las mismas dificultades que encontramos nosotros, que era un sistema al borde de la muerte, sino un sistema que empieza a fortalecerse y su gran reto será mirar el paso siguiente para presentarle a la ciudad otras formas de transporte público colectivo.

En las calles siguen circulando buses tradicionales, hay un auge de aplicaciones ilegales de transporte y ahora tendremos taxis de lujo. ¿Esto afecta el sistema?

El tema de chatarrización de los buses está consagrado en el plan, pero le corresponde a Movilidad. Con respecto a lo demás, el año pasado comprobamos que en la medida en que se le preste un buen servicio a la ciudadanía, los usuarios incrementan. Las tres rutas que creamos para recorrer la avenida Ciudad de Cali nos permitieron recuperar más de 4000 usuarios diarios en horas pico. Con la tarifa preferente para viajes cortos recuperamos 5000. Creo que la competencia es sana siempre y cuando sea legal. Nos obliga a prestar un mejor servicio.

¿Qué dificultades serán ‘inmunes’ al Plan de Salvamento?

Este plan busca garantizar la sostenibilidad con una política enfocada en el servicio. Lo que se viene es que la ciudad sigue creciendo y la extensión de las obras del sistema de transporte tiene que continuar, ese es uno de los grandes retos. Necesitamos que el Gobierno Nacional sea nuestro aliado estratégico porque nos falta garantizar los recursos completos de la troncal oriental y de la troncal de la avenida Ciudad de Cali. También tenemos que aplicar todo el componente de carriles preferenciales.

Ha habido muchos opositores a las obras, ¿nota intereses políticos?

Sí. Es muy complejo que, por ejemplo, en temas de infraestructura se siga apelando a escenarios politiqueros y de búsqueda de réditos. Las obras necesarias empiezan a entorpecerse porque no se respeta lo que dice la autoridad ambiental ni el Plan de Ordenamiento Territorial. El sistema necesita la conectividad de sur a norte por el oriente de Cali. Son obras que se requieren hace más de 10 años y apenas las estamos sacando porque hemos tenido una serie de dificultades acompañadas de actitudes malsanas que solamente representan intereses personalísimos.

¿Cuál es el papel de los ciudadanos en todo este proceso?

El MIO es de todos. Es un proyecto que se ve en cada esquina. Tenemos que mantenerlo y recuperarlo. Cuando se afecta alguna parte del sistema por actos de vandalismo, por ejemplo, las consecuencias las sufre el servicio y las padecen los usuarios. Hacemos parte de una comunidad y tenemos que reconocer que hay bienes que, al ser de todos, debemos proteger.

¿Por qué siguen financiando las pérdidas que genera el Miocable?

Son pérdidas o no dependiendo de cómo se quieran ver. Cuando Metro Cali recibió el Miocable en el 2016 estaba movilizando 2000 personas diarias, ya vamos en 6000. Obviamente sigue teniendo un subsidio anual de $12 mil millones en cabeza del municipio, pero fue un proyecto que arrancó con esa expectativa. La meta son 12.000 usos diarios. Esperamos que poco a poco, una vez se logre la integración y una mejor frecuencia en las rutas, nos podamos ir acercando. Además se ha convertido en un punto de interés turístico y eso hay que explotarlo.

Mucha gente aún no sabe que el pasaje se puede pagar con tarjeta débito…

Ese no era un tema nuevo cuando asumí mi cargo y todavía existe mucho desconocimiento. Tenemos que hacer un proceso de sensibilización y aumentar la gama de posibilidades con el sector financiero porque la estrategia no ha tenido los resultados esperados. Todo hace parte de cambios culturales, la gente no sabe que si la tarjeta débito dice ‘Sistema MIO’ la puede usar para pagar el pasaje en los buses. Hay grandes retos en este punto.

También le han apostado a la movilidad en bicicleta…

Metro Cali ha entendido la responsabilidad que tiene de dar diferentes opciones de transporte. El año pasado adjudicamos 28 km de cicloinfraestructura que se encuentran en uso, este año ya está el proceso de licitación de otros 45 km. Con algunas universidades, el 14 de agosto vamos a iniciar el proyecto piloto de Bicimío. Todo está listo para que funcione bien, vamos a medir los resultados de aquí a diciembre.

¿Qué esperan el municipio y Metro Cali del gobierno que se posesionó esta semana?

Lo que le hemos planteado al nuevo gobierno es la necesidad de entender que los sistemas de transporte masivo son una bomba de tiempo si no se resuelven sus problemas. Diariamente se transportan 10 millones de personas en todo el país. En Cali, 450.000. Hace dos semanas entregamos la Política Pública de Movilidad Urbana y Sustentable, ahí contemplamos una serie de recursos que ya existen y que pueden tener otro destino como el transporte masivo.

¿Suena su nombre para la próxima Alcaldía de Cali?

Mi intención es estar en Metro Cali hasta que el alcalde me lo permita. Me interesa finalizar la tarea que inicié, ojalá pueda permanecer hasta el 31 de diciembre del 2019. Quiero entregar un sistema totalmente restablecido, en este momento no tengo ninguna otra aspiración.


La única parte que no ha firmado la modificación al contrato es el concesionario de recaudo y tecnología del MIO, Utr&t. Se espera lograr su adhesión antes de finalizar el 2018.


  • 450.000 caleños se transportan diariamente en el MIO.
  • 3100 le cuesta a los operadores movilizar a cada pasajero.
  • 2000 es el valor del pasaje.
  • 424 buses nuevos tendrá la ciudad según el Plan de Salvamento.

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