Los usuarios de TransMilenio están acostumbrados a ver sillas rojas y azules oscuras dentro de buses y estaciones, pero en la nueva flota eléctrica aparecerá un color que puede tomar a más de uno por sorpresa: el aguamarina. Y no, no es un capricho de diseño ni una apuesta estética para que el bus se vea más moderno. Estas sillas tienen una función específica dentro del sistema.
>>>(Vea: Iban armados y en un carro adaptado para personas en condición de discapacidad: así cayeron dos hombres en Bogotá)<<<
De acuerdo con la Alcaldía de Bogotá, entre 2026 y 2027 llegarán 711 nuevos buses eléctricos al Sistema Integrado de Transporte Público, entre zonales y troncales. De esos, 68 ya hacen parte de la flota de TransMiZonal y cuentan con las llamadas sillas aguamarina para viajes de cuidado.
¿Para quiénes son las sillas aguamarina?
Según explicó la Alcaldía de Bogotá, estas sillas son un espacio preferencial para personas cuidadoras, es decir, están pensadas para quienes viajan en TransMilenio acompañando o asistiendo a alguien que requiere apoyo durante el trayecto.
“El propósito es reconocer que quien cuida también necesita condiciones más cómodas y seguras para el viaje”, señaló la entidad sobre esta nueva apuesta de accesibilidad en el sistema.
En palabras más simples: si una persona va con un adulto mayor, una persona con discapacidad, un niño pequeño, alguien con una condición de salud o un usuario que requiere acompañamiento, ese espacio busca facilitar el viaje de quien cuida. La idea es reconocer que cuidar también implica esfuerzo físico, atención constante y condiciones mínimas de comodidad y seguridad.
Hasta ahora, muchos usuarios identificaban las sillas azules como espacios preferenciales para personas mayores, mujeres embarazadas, personas con discapacidad o niños en brazos.

No son las únicas novedades de los buses eléctricos
Además de este nuevo color de silla, los buses eléctricos que se integran al sistema llegan con otros cambios pensados para mejorar la experiencia de viaje.
De acuerdo con la información difundida por la Alcaldía de Bogotá y TransMilenio, la nueva flota incluye WiFi gratuito, puertos USB, pantallas informativas, parlantes internos, cámaras de monitoreo, botón de pánico, cámara trasera, cámara delantera y cámaras de vigilancia interior.
También contará con espacios para personas en silla de ruedas o coche de bebé, silla de dimensiones extendidas para madres lactantes, espacios para animales de asistencia, pasamanos texturizados y manillas de agarre en todas las sillas.
“Esto hace parte de nuestras apuestas para mejorar integralmente la experiencia de los usuarios de TransMilenio”, aseguró María Fernanda Ortiz, gerente general de TransMilenio, al explicar que la nueva flota busca mejores tecnologías, más accesibilidad e inclusividad, y menor impacto ambiental.
Otra de las novedades está dirigida a los conductores. Al tratarse de buses eléctricos, la nueva flota reduce el ruido de los motores antiguos y evita el aumento de temperatura en la cabina, porque los motores están ubicados en la parte trasera de los vehículos. Según la Alcaldía, esto busca disminuir la fatiga de quienes conducen y mejorar sus condiciones de trabajo.
La implementación de estas sillas también exige un cambio de hábitos entre los usuarios. No basta con que el bus tenga nuevos colores si los espacios no se respetan.
Por eso, el llamado es sencillo: si ve una silla aguamarina en un bus eléctrico de TransMilenio, recuerde que está pensada para viajes de cuidado. No se trata solo de ceder un puesto, sino de entender que hay trayectos en los que una persona necesita acompañar, sostener, guiar o cuidar a alguien más mientras se mueve por la ciudad.
En una ciudad donde millones de personas dependen del transporte público todos los días, pequeños cambios como este pueden hacer más cómodo y digno un recorrido que, para muchos, no es tan simple como subirse, pagar y sentarse.
