La Secretaría Distrital de Seguridad, la Policía Metropolitana de Bogotá y la Alcaldía Local de Santa Fe, realizaron un amplio despliegue operativo en la Carrera Séptima, en el centro de la capital del país, con el objetivo de contrarrestar delitos como el hurto, el microtráfico y el homicidio.
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La intervención realizada entre las calles 24 y 19, duró cuatro horas donde las autoridades realizaron registros a vendedores informales, cachivacheros y transeúntes, en una zona identificada como punto crítico de comercio informal riesgoso y actividades que pueden estar asociadas a dinámicas delictivas.
Uno de los hallazgos más importantes fue la incautación de más de 25 instrumentos quirúrgicos que estaban siendo ofrecidos de manera improvisada sobre el piso y en una caja metálica, sin ningún tipo de esterilización ni condiciones mínimas de higiene.
Los uniformados hallaron tijeras médicas utilizadas para cortar vendajes, gasas y suturas; pinzas quirúrgicas para manipular objetos durante procedimientos; pinzas de disección; exploradores odontológicos, curetas, entre otros elementos clínicos.
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Los utensilios se exhibían a la vista de los transeúntes, mezclados entre herramientas usadas, y objetos de segunda mano, y estaban siendo vendidos por precios entre 5.000 y 15.000 pesos, dependiendo del estado del instrumento.
La Secretaría de Seguridad advirtió que estos elementos representan un riesgo grave para la salud pública, pues su uso sin esterilización puede generar infecciones severas, transmisión de bacterias e incluso enfermedades.
Además, la Policía señaló que varios de estos instrumentos también podían ser empleados como armas cortopunzantes, por lo que fueron incautados.
Prendas militares y armas incautadas
Más adelante, inspeccionaron varios bolsos y maletas que tenían los vendedores informales y los uniformados lograron identificar la comercialización irregular de prendas y elementos de uso privativo de la fuerza pública.
Entre maletas y cajas hallaron más de 30 elementos, entre ellos: chalecos, cascos, pantalones camuflados, cantimploras, insignias, medallas, morrales y gorras militares.
Muchos de estos elementos estaban visibles para la venta, lo que representa un riesgo de suplantación y facilita la comisión de delitos mediante la imitación de uniformados.
