El candidato presidencial Iván Cepeda aseguró que responsabilizar a la política de paz por el aumento de la violencia en Colombia es una explicación “desdeñable, superficial y retrógrada”. Así lo afirmó durante una entrevista concedida a Caracol Televisión, en la que defendió su papel en la construcción de la Ley 2272 de 2022, norma que facultó al Gobierno para adelantar diálogos con grupos armados en el marco de la llamada paz total.
Frente a los cuestionamientos de sus detractores, que lo señalan como uno de los arquitectos de esa estrategia y lo responsabilizan por el deterioro del orden público, Cepeda fue enfático en que se siente “orgulloso” de haber trabajado por la paz en Colombia. Recordó su participación en distintos procesos de paz, incluido el Acuerdo de Paz de 2016, y sostuvo que promover la paz no solo es un derecho, sino también un deber consagrado en la Constitución.
Candidato Iván Cepeda afirma que economías ilícitas, no la paz, explican la violencia en Colombia
El aspirante presidencial señaló que el debate puede centrarse en evaluar los resultados de la paz total, pero rechazó que se establezca una relación directa entre esa política y el fortalecimiento de los grupos armados. A su juicio, la violencia actual tiene raíces más profundas, asociadas principalmente a las economías ilícitas, como el narcotráfico y la minería ilegal de oro, fenómenos que describió como problemas de carácter transnacional.
En ese sentido, explicó que las redes del narcotráfico operan en todo el continente, “desde Alaska hasta la Patagonia”, y que el crecimiento de organizaciones criminales no es exclusivo de Colombia. Si bien reconoció que el país debe asumir su responsabilidad, insistió en que el fenómeno supera las fronteras nacionales.
Como argumento, destacó que el actual gobierno ha incautado más de 3.000 toneladas de cocaína, una cifra que calificó como histórica y que, según afirmó, demuestra que no ha existido debilitamiento de la fuerza pública. Además, mencionó operaciones militares como la adelantada en el Cañón del Micay, territorio que durante años fue considerado bastión de estructuras criminales.
En materia de seguridad, Cepeda planteó que su propuesta no se limita al fortalecimiento de las capacidades militares o de inteligencia. Sostuvo que la seguridad debe integrarse a una política integral del Estado, que combine control territorial con inversión social y transformación económica en las regiones más afectadas por la violencia.
El candidato identificó al menos cinco o seis territorios críticos donde se concentra el conflicto y afirmó que allí se requiere una presencia estatal robusta y sostenida. Según explicó, sin una transformación estructural que ataque causas como la pobreza y la desigualdad social, cualquier estrategia exclusivamente militar será insuficiente.
Asimismo, se refirió a la situación en las zonas de frontera con Venezuela y Ecuador, donde confluyen factores que estimulan la violencia a ambos lados del límite territorial. Planteó la necesidad de una política que incluya cooperación militar, comercial y diplomática, así como el fortalecimiento del intercambio económico. En ese contexto, calificó como un fracaso el cierre de fronteras aplicado durante el gobierno anterior, al considerar que afectó a los comerciantes sin resolver los problemas de seguridad.
Finalmente, Cepeda aseguró que, en un eventual gobierno, designaría a una persona con experiencia y visión integral para liderar la política de seguridad, alineada con su enfoque de transformación territorial. Con estas declaraciones, el candidato presidencial Iván Cepeda dejó clara su postura: defender la política de paz como un camino necesario, mientras impulsa una estrategia de seguridad integral que combine acción estatal, desarrollo social y cooperación internacional.
