Las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre la muerte de Kevin Arley Acosta, un niño de siete años diagnosticado con hemofilia, generaron una fuerte ola de críticas por parte de expertos en salud, médicos y comunicadores científicos, quienes consideran que sus palabras reflejan una confusión grave sobre el concepto de prevención y revictimizan a la familia del menor.
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Durante el consejo de ministros, el mandatario afirmó que parte de la prevención recae en la familia, señalando que un niño con hemofilia no debería realizar actividades como montar bicicleta, ya que eso reduce el riesgo de hemorragias. “Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, pues tiene menos riesgos”, dijo Petro, al tiempo que sugirió que los niveles educativos de muchas familias en Colombia dificultan una correcta toma de decisiones en salud.
Expertos cuestionan a Petro por muerte de niño con hemofilia y desatan polémica nacional
Sin embargo, estas declaraciones fueron duramente cuestionadas por profesionales del sector. El periodista y comunicador en salud del medio Pulzo Ronny Suárez Celemín aseguró que el verdadero problema no fue la falta de cuidado familiar, sino la ausencia del medicamento profiláctico que Kevin necesitaba desde diciembre. Según explicó, el menor llevaba una vida relativamente normal gracias al tratamiento que le suministraba el factor de coagulación que su cuerpo no producía.
“Lo único que necesitaban era la medicina que no llegó. Esa era la prevención real: garantizar el acceso oportuno al medicamento para evitar los sangrados antes de que ocurrieran”, afirmó Suárez, tras hablar con Katherine, la madre del niño, minutos antes de la misa de despedida. De acuerdo con su testimonio, Kevin podía jugar fútbol y montar bicicleta como cualquier otro niño gracias a la profilaxis, y no por una falta de cuidado.
En la misma línea, la profesora Zulma M. Cucunubá, epidemióloga y docente asociada del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la Pontificia Universidad Javeriana, calificó las declaraciones del Presidente como “lamentables” y aseguró que evidencian una gran desinformación sobre la prevención en enfermedades crónicas. “Prevenir era garantizar acceso continuo a la profilaxis para hemofilia, con sólida evidencia que permitía una vida normal. Esa era la verdadera prevención que le fue negada”, sostuvo.
El caso de Kevin Arley Acosta fue abordado públicamente también por el ministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo, quien anunció una investigación exhaustiva para establecer si hubo negligencia médica por parte de la Nueva EPS. Según la familia, el menor pasó cerca de dos meses sin recibir su tratamiento, tiempo en el que su salud se deterioró gravemente.
Aunque Petro aseguró que el niño sí habría recibido el medicamento hasta el 12 de diciembre y que posteriormente sufrió un accidente en bicicleta, expertos insisten en que ese argumento no puede justificar la falta de suministro del fármaco. La profilaxis en hemofilia existe precisamente para reducir el riesgo de sangrados graves incluso ante caídas o golpes leves.
La indignación por el caso también fue expresada por la Defensoría del Pueblo, que pidió esclarecer responsabilidades y garantizar el derecho a la salud de pacientes con enfermedades huérfanas. A esto se suman las advertencias de la Fahes Colombia, que reveló que existen 550 pacientes con hemofilia afiliados a la Nueva EPS, pero solo 183 cuentan con una IPS asignada, lo que evidencia una grave crisis en la atención especializada.
Para expertos, el caso de Kevin no es un hecho aislado, sino el reflejo de las fallas estructurales del sistema de salud colombiano, donde miles de pacientes luchan diariamente por acceder a medicamentos vitales. Más allá de los debates políticos, la familia exige justicia, mientras profesionales insisten en que la verdadera prevención empieza con un sistema que garantice tratamientos oportunos y continuos.
