La intolerancia en el sistema de transporte masivo de Bogotá ha sumado un nuevo capítulo que genera indignación en redes sociales. Un video, que se ha difundido rápidamente en las últimas horas, captó el momento exacto en el que un conductor de un bus alimentador de TransMilenio fue agredido físicamente por un usuario, en un hecho que terminó con rastros de sangre y la intervención desesperada de los pasajeros.
Le puede interesar: Estación temporal Calle 57 tendrá cierres por avances del Metro de Bogotá: no se deje sorprender y conozca cómo funcionará
El origen del conflicto: ¿Capricho o necesidad?
De acuerdo con los testimonios de quienes presenciaron la escena y lo que se alcanza a percibir en el metraje, la disputa inició por una exigencia del usuario. Al parecer, el joven solicitaba que el conductor habilitara la puerta del vehículo que cuenta con rampa de acceso. Ante la negativa del trabajador —quien presuntamente seguía los protocolos de uso del sistema— el pasajero perdió el control.
En las imágenes se observa cómo el agresor lanza varios puñetazos contra el conductor, quien se encontraba aún en su puesto de mando frente a la mirada atónita de los demás pasajeros. La violencia del ataque fue tal que una mujer tuvo que intervenir de inmediato, interponiéndose entre ambos y gritando con desesperación: “¡Ya, ya, ya, ya!”, en un intento por frenar la golpiza.
Un final sangriento y la expulsión del bus
Tras el forcejeo y la presión de los presentes, el joven se vio obligado a descender del bus alimentador. Fue en ese momento cuando la cámara captó las consecuencias físicas del enfrentamiento: el agresor presentaba sangrado visible por la nariz, producto del intercambio de golpes durante la gresca dentro de la unidad.
Este tipo de incidentes pone de relieve el clima de tensión que se vive diariamente en el transporte público de la capital, donde las normas de convivencia parecen ser ignoradas ante el primer desacuerdo.
¿Qué respondió TransMilenio ante la agresión?
La entidad gestora del sistema no tardó en pronunciarse ante la gravedad de los hechos. TRANSMILENIO S.A. emitió un comunicado rechazando categóricamente cualquier acto de violencia contra sus colaboradores y recordó la normativa vigente sobre el uso de los equipos especializados en los buses.
“Reiteramos que los accesos con rampa a los buses son para uso de personas en condición de discapacidad o mujeres gestantes, prioritariamente”, enfatizó la empresa.
Además, hicieron un llamado urgente a la cultura ciudadana y al respeto mutuo. La empresa instó a los usuarios a mantener un comportamiento adecuado y a comprender que los conductores cumplen con directrices operativas diseñadas para la seguridad de todos.
Este lamentable episodio abre nuevamente el debate sobre la seguridad de los trabajadores del sistema y la necesidad de sanciones más severas para quienes confunden el reclamo de un servicio con la agresión física.
