Una nueva y delicada denuncia se suma a la polémica que rodea a la mujer conocida en redes sociales como la “doctora Liliana”, quien recientemente se volvió viral tras insultar y humillar a un repartidor de pizza en el norte de Bogotá. Esta vez, Kelly McCook, quien asegura haber sido inquilina de Liliana durante varios meses, decidió romper el silencio y relatar una experiencia que, según su testimonio, estuvo marcada por malos tratos, control excesivo y presuntos hurtos de sus pertenencias personales.
De acuerdo con Kelly, todo comenzó cuando buscaba una habitación en arriendo en una zona del norte de la ciudad. Liliana le ofreció hospedaje sin firmar contrato, bajo un acuerdo verbal. Al inicio, la convivencia parecía tranquila, en parte porque Kelly pasaba poco tiempo en el lugar. Sin embargo, con el paso de las semanas, asegura que comenzaron comentarios autoritarios, actitudes invasivas y un ambiente de vigilancia constante.
Tras el video viral por clasismo, surge nueva denuncia contra la “doctora Liliana” por presuntos abusos y hurtos
Según su relato, Liliana se refería a sí misma como “la patrona” y exigía obediencia absoluta a quienes vivían en el inmueble. Kelly afirma que la mujer revisaba cámaras de seguridad, controlaba las visitas y hacía comentarios constantes sobre la vida privada de las inquilinas. Con el tiempo, sostiene que Liliana empezó a tomar prendas de vestir, bolsos, zapatos y otros objetos personales, justificando su conducta con frases como: “Te lo descuento del arriendo” o “yo te lo pago”.
La situación se agravó cuando Kelly realizó un viaje prolongado fuera del país. Antes de salir, decidió tomar fotografías de su habitación como medida preventiva. Días después, su hermano acudió al lugar para recoger algunas pertenencias y, según el testimonio, encontró el cuarto totalmente desocupado y con objetos faltantes, lo que indicaría que Liliana habría ingresado sin autorización.
Posteriormente, Kelly asegura que al revisar sus cosas junto a su madre, notó la desaparición de vestidos, bolsos, perfumes, zapatos, un mat de yoga y ropa, muchos de ellos —según afirma— imposibles de usar por Liliana debido a diferencias físicas. Por ello, sostiene que sus pertenencias pudieron haber sido vendidas o desaparecidas sin explicación.
La denunciante también relató una llamada telefónica final en la que la conversación se tornó tensa. Según Kelly, Liliana la habría acusado a ella de ser “la peor inquilina” y de haber robado, devolviéndole señalamientos que, asegura, no correspondían a la realidad. “Nunca regresé al apartamento. Si hubiera sabido lo que sé hoy, jamás habría aceptado vivir allí”, concluyó.
Esta denuncia surge en medio del rechazo nacional que generó el video en el que Liliana aparece protagonizando un acto de clasismo y discriminación contra un trabajador domiciliario, episodio que reavivó el debate sobre el maltrato, el abuso de poder y la discriminación social en Colombia.
Hasta el momento, no se conoce una respuesta pública de Liliana frente a esta nueva acusación, ni se ha confirmado si Kelly ha interpuesto una denuncia formal ante las autoridades. Sin embargo, el testimonio ha generado una fuerte reacción en redes sociales y sigue alimentando la discusión sobre los límites del comportamiento privado y público, así como las consecuencias sociales de este tipo de conductas.
