Un nuevo caso de “¿usted no sabe quién soy?” volvió a encender el debate sobre el clasismo y la discriminación en Colombia, luego de que se hiciera viral un video grabado en el norte de Bogotá, donde una mujer insulta, humilla e intenta agredir a un repartidor de pizza que realizaba su trabajo.
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El hecho, registrado en plena vía pública, muestra a una mujer identificada como Liliana arremetiendo verbalmente contra el domiciliario, a quien descalifica por su oficio, su motocicleta y su condición social. En la grabación se escuchan frases como: “Lárguese de aquí, usted ni pertenece a este barrio” y “usted es un motociclista, un empleado”, expresiones que rápidamente generaron rechazo por su alto contenido de discriminación social.
Nuevo escándalo por clasismo en Bogotá: mujer insulta y agrede a domiciliario y el video se vuelve viral
Aunque hasta el momento se desconoce el origen de la discusión, el video evidencia una actitud hostil por parte de la mujer, quien no solo lanza insultos, sino que además intenta agredir físicamente al trabajador, propinando patadas contra la motocicleta mientras continúa con los ataques verbales. La escena fue grabada por el propio domiciliario, quien decidió documentar lo ocurrido como una forma de defensa ante la situación.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los usuarios en redes sociales fue la reacción del repartidor. A pesar de las provocaciones, el trabajador mantuvo la calma, no respondió con agresiones y se limitó a registrar los hechos, lo que para muchos dejó en evidencia un fuerte contraste entre ambas actitudes. Esta conducta fue ampliamente destacada y valorada por internautas que resaltaron su templanza y dignidad frente al ataque.
Tras la difusión del video, se desató una ola de indignación en plataformas digitales como X, Instagram y Facebook. Miles de usuarios expresaron su solidaridad con el domiciliario y cuestionaron la persistencia de comportamientos que reflejan un profundo desprecio por el trabajo honesto. Comentarios como “trabajar no debería ser motivo de humillación” y “el respeto no depende del estrato” se multiplicaron en las publicaciones.
Este caso reabrió la conversación sobre la normalización del clasismo, especialmente hacia quienes prestan servicios esenciales como repartidores, mensajeros y trabajadores informales. Para muchos, lo ocurrido no es un hecho aislado, sino una muestra de un problema estructural que sigue presente en distintos sectores de la sociedad colombiana.
Hasta ahora, no se ha informado si la mujer enfrentará acciones legales por su comportamiento, ni si el trabajador ha presentado una denuncia formal. Sin embargo, el video ya se convirtió en un símbolo más de la lucha contra la discriminación, recordando que ningún oficio define el valor de una persona y que el respeto debe ser una regla básica de convivencia.
