Del riesgo a la acción: El liderazgo adaptativo que se requiere del sector empresarial colombiano

Nadie contrata un seguro esperando que ocurra una tragedia, sino para no quedar expuesto cuando lo inesperado sucede.

Sostenibilidad empresarial
Empresas Toma desde un ángulo bajo de rascacielos empresarial. (Descargada de www.freepik.es - 19 de marzo 2026)

Hoy, la sostenibilidad cumple esa misma función para las empresas. El Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial ha sido una especie de termómetro de los desafíos del planeta. El de 2026 no es la excepción, pero sí marca un punto de inflexión: ya no estamos ante riesgos aislados, sino frente a un sistema de policrisis donde lo geopolítico, lo económico, lo tecnológico, lo social y lo ambiental se refuerzan entre sí. Davos 2026 dejó un mensaje claro: esperar a que los gobiernos actúen no es una opción. La empresa que no sea propositiva hoy, mañana será irrelevante.

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El informe identifica la confrontación geoeconómica como el principal riesgo en el corto plazo, impulsada por el uso de aranceles, sanciones, restricciones comerciales a las cadenas de suministro. A esto se suman la desinformación, la polarización social, los riesgos asociados a la inteligencia artificial y, aunque relegados en la conversación inmediata, los riesgos ambientales que dominan el horizonte de la próxima década. En Davos, líderes empresariales reconocieron que este entorno ya está afectando costos, acceso a mercados, talento y reputación corporativa.

Para Colombia, este contexto global no es un asunto abstracto. Somos una economía abierta, dependiente del comercio internacional, de flujos de inversión y de cadenas logísticas sensibles a la inestabilidad geopolítica. Además, operamos en uno de los países más biodiversos del mundo, altamente expuesto a eventos climáticos extremos y con profundas brechas sociales. El propio análisis de la OCDE advierte que el país enfrenta una brecha crítica entre ambición ambiental y capacidad de implementación, especialmente en energía, biodiversidad y gobernanza territorial. En este escenario, el sector empresarial colombiano tiene una responsabilidad, y una oportunidad, histórica.

La primera gran tarea es pasar de la sostenibilidad declarativa a la sostenibilidad aplicativa. Davos 2026 mostró que muchas empresas globales han reducido el tono de sus promesas climáticas, presionadas por la geopolítica y la rentabilidad de corto plazo. Para Colombia, seguir ese camino sería un error. La sostenibilidad debe integrarse como un eje de gestión del riesgo y competitividad, no como un accesorio reputacional. Esto implica que juntas directivas y comités ejecutivos incorporen explícitamente los riesgos climáticos, sociales y tecnológicos en la toma de decisiones, con métricas claras y escenarios de estrés, tal como recomiendan los análisis del WEF.

En segundo lugar, las empresas deben invertir en resiliencia de cadenas de valor. La confrontación geoeconómica, señalada como el riesgo número uno para 2026, obliga a revisar proveedores, dependencia de insumos críticos y vulnerabilidad logística. En Colombia, esto abre la puerta a fortalecer encadenamientos locales, economía circular y abastecimiento responsable, reduciendo exposición externa y, al mismo tiempo, generando valor social en los territorios. Davos fue claro en que la resiliencia ya no se construye solo con eficiencia, sino con diversificación, trazabilidad y confianza.

Un tercer frente ineludible es el capital humano y la cohesión social. El Informe de Riesgos 2026 subraya que la desigualdad y la polarización no son riesgos “blandos”, sino amenazas directas a la estabilidad de mercados y organizaciones. En un país como Colombia, donde la empresa es muchas veces el actor más fuerte en regiones apartadas, ser propositivo implica invertir en formación, empleabilidad, inclusión y diálogo social. No se trata de filantropía, sino de proteger la licencia social para operar y la continuidad del negocio en el largo plazo.

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Finalmente, Davos 2026 dejó una advertencia clara sobre la tecnología y la inteligencia artificial, su potencial productivo es enorme, pero tiene riesgos, como: el desplazamiento laboral, la desinformación, la ciberseguridad, ya que están creciendo más rápido que su gobernanza. Las empresas colombianas deben anticiparse, adoptando principios de uso responsable de IA, capacitando a sus equipos, en lugar de reaccionar cuando el daño ya esté hecho.

En síntesis, el mensaje que llega desde el Foro Económico Mundial y Davos 2026 es contundente: la sostenibilidad ya no es una agenda paralela, es la columna vertebral de la estrategia empresarial en un mundo de riesgos interconectados. Para Colombia, la disyuntiva es clara. O las empresas asumen un rol propositivo, liderando soluciones y construyendo resiliencia, o quedarán atrapadas en un entorno cada vez más volátil, desigual y costoso. El futuro no se espera; se diseña. Y hoy, más que nunca, ese diseño empieza en el sector empresarial.

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