En este camino gastronómico siempre se van a encontrar historias novedosas en inspiradoras para contar; un ejemplo de eso es don Herney Giraldo, un orgulloso palmireño que por cosas de la vida y de sus deseos de progresar, terminó enamorado de Santa Marta, de su clima, de su brisa, de su ambiente relajado para trabajar.
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Eso le permitió rápidamente adaptarse a la ciudad en donde echó raíces, desarrolló su vida laboral, consiguió una bella familia, una esposa y unas hijas que siempre creyeron en él y lo apoyaron decididamente. Fue barman, botones, empleado de varios de los mejores hoteles de la capital del Magdalena y ascendió vertiginosamente hasta dirigir grupos grandes de nuevos empleados quienes como él, querían progresar y cumplir sueños.
Así se le fueron 40 años de su vida trabajando incansablemente hasta lograr su edad de pensión; pero todavía con mucha vitalidad en ideas sabía que le había llegado la hora de cumplir un sueño más, el de abrir su propio restaurante para poner en práctica mucho de lo que había aprendido en todos esos años de trasegar hotelero. Cocteles, recetas, innovación de platos, pero sobre todo un don de atención al cliente que pocos lo tienen.
Así nació hace poco en el barrio Manzanares el restaurante “La Cevichana”, un emprendimiento con mucho sabor, calidad y calor de hogar. Don Herney fue apoyado sin dudarlo por sus hijas Yenny, que se encargó de darle vida a la carta en compañía de un chef amigo, y de Greis Giraldo quién es alma importante en la administración y los números del lugar. Pero don Herney es la imagen más amable, como si estuviera en su antiguo trabajo. Él se encarga de asesorar al comensal en todo lo que necesite para que se disfrute de una experiencia inolvidable en un restaurante sin muchas pretensiones pero con mucha sazón y sabor.
Su carta es precisa y detallada; los frutos de mar son magistralmente aprovechados para lograr eficacia y distinción. Basta con probar el róbalo mediterráneo al ajillo en emplatado muy agradable y llevarse a la boca ese primer bocado que deleita los sentidos. La mojarra coco-mar es otro de los destacados de la carta, porque aunque en esta ciudad hay muchas opciones de comida de mar, la cevichana se destaca por su riqueza gastronómica ideal. He ido un par de veces más desde la primera vez probando otras opciones como el cayeye de mar o el arroz cremoso de tierra y mar.
Me encanta la calidez del sitio; la esmerada atención de don Herney y sus hijas cada vez que voy. Es un restaurante que se abre paso en la rica gastronomía de Santa Marta y que merece que le vaya bien. Un sitio no tan conocido todavía pero muy recomendable para los turistas y los residentes de la ciudad. Si deciden visitarlo no duden en pedir la sangría (de la cual don Herney es especialista en prepararla) y también un par de buenos cocteles que brillan en el restaurante como el margarita de maracuyá y la caipiriña. Tienen opciones para los que no comen pescado como un corte de baby beef y de pollo a la plancha.
¡Felicitaciones a un palmireño muy samario y a su esposa por su nuevo emprendimiento! Ya están dando de que hablar en la capital del Magdalena.
Dirección: carrera 4 No 31-71 barrio Manzanares, Santa Marta.
Instagram: @lacevichanagastrobar
