Hablando con un viejo amigo en la costa Caribe me enteré que hay personas como Mirsha Márquez un hijo de la región Caribe (Valencia, Córdoba un municipio al sur de la capital Montería) que se dedican y especializan en la “reputación digital”, tema que a todos nos debe interesar en tiempos de pantallazos, virales y desinformación. La reputación ya no se defiende solo con comunicados: se protege con ingeniería digital. Mirsha es consultor colombiano con más de 15 años de experiencia, reconocido por diseñar y ejecutar estrategias para figuras públicas y personas poderosas que necesitan control y credibilidad en la primera página de Google.
Su método empieza con una auditoría de huella digital: qué aparece al buscar un nombre, qué enlaces antiguos siguen arriba, dónde hay vacíos informativos y qué perfiles están desordenados. Con ese mapa, arma una arquitectura de identidad que prioriza lo oficial y vigente, reduce ruido y anticipa crisis.
“La primera entrevista la concede Google. Si ese primer resultado no te representa, ya arrancaste perdiendo”, resume Márquez.
Pero le pregunté ¿Qué es lo hace exactamente?
Bueno pues resumiendo él ordena la narrativa con SEO semántico y coherencia biográfica entre plataformas. Publica contenido verificado en medios y perfiles oficiales para ganar autoridad. También se encarga de gestionar correcciones o desindexaciones cuando procede por inexactitudes o descontexto.
Monitorea en tiempo real picos de riesgo (rumores, piezas viejas reactivadas y clips editados). Como se pueden dar cuenta es un trabajo dedicado que activa protocolos de reacción en lanzamientos, campañas, negociaciones o coyunturas legales.
“El objetivo no es maquillar la realidad, sino jerarquizar la información correcta para que sea la más visible”. En una economía de la atención que premia la velocidad, esta arquitectura se traduce en confianza digital: dominancia de resultados oficiales, consistencia entre plataformas y respuesta rápida ante crisis. Porque contratos, alianzas y votos hoy se deciden después de una búsqueda. Para celebridades, directivos y líderes políticos, tan vigente en este 2026 (año electoral) una nota antigua o un video descontextualizado puede costar oportunidades. La propuesta de Márquez convierte la reputación en un activo medible con indicadores claros (posición en buscadores, densidad de referencias positivas, latencia de respuesta).
Con el auge de la IA generativa y los deepfakes, el reto sube. Márquez impulsa protocolos anti-fake, trazabilidad de contenidos y guías de vocerías para que la versión verificable gane terreno.
Actualmente en internet no basta con ser conocido; hay que ser creíble y confiable, y para quienes viven bajo el escrutinio público, la diferencia entre tendencia y tormenta empieza en una cosa: su arquitectura digital.
Una nueva oportunidad laboral en la que mi amigo vio potencial y que crece especialmente para políticos, influenciadores, artistas y en general para todo el que quiera mantener una salud digital, tan importante en estos tiempos modernos.
