Opinión

Ser mujer en medio de la crisis climática

Históricamente, el rol de las mujeres ha estado relacionado con las labores de cuidado.

El rol de la mujer en el Cambio climático
California Statewide Snowpack Rebounds To 86 Percent Following Recent Storms MAMMOTH LAKES, CALIFORNIA - FEBRUARY 23: Steam rises amid geothermal hot springs at the Hot Creek Geologic Site in front of snow blanketing the Sierra Nevada mountains after recent storms increased the snowpack on February 23, 2024 near Mammoth Lakes, California. California’s statewide snowpack currently stands at 86 percent of normal for the date, alleviating concerns of a ‘snow drought’ this year. On average, the Sierra Nevada snowpack melt provides about 30 percent of California's crucial water supply in a state which only recovered from drought last year. (Photo by Mario Tama/Getty Images) (Mario Tama/Getty Images)

La crisis climática afecta de manera diferencial y marcada a las mujeres, como ocurre con la mayoría de los grupos vulnerables. La brecha de género se refleja en diferentes ámbitos de la vida y también en fenómenos como el cambio climático y sus efectos en la vida cotidiana. A pesar de esto, la agenda de acción climática ya ha reconocido la importancia de incluir a las mujeres en el diálogo y la toma de decisiones sobre la crisis y las estrategias para enfrentarla.

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Según el último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la participación activa de las mujeres en la toma de decisiones y la implementación de políticas climáticas es crucial para abordar la crisis climática de manera efectiva. Las mujeres tienen un papel fundamental en la adaptación y la mitigación del cambio climático, ya que a menudo son las principales encargadas del cuidado de la familia, la gestión de los recursos naturales en las comunidades e incluso son guardianas de saberes ancestrales en múltiples comunidades y territorios.

Las labores de cuidado en tiempos de crisis climática

Históricamente, el rol de las mujeres ha estado relacionado con las labores de cuidado. Aunque este hecho ha sido uno de los grandes precursores de los movimientos feministas y de los cambios en la lucha por la equidad de género, el cuidado de la tierra, los hijos/as, la familia y el hogar sigue recayendo en gran parte en las mujeres, especialmente en América Latina y el Caribe. Estas actividades usualmente no son reconocidas como un aporte al crecimiento económico, a pesar de constituir una base invisible del sistema al proporcionar bienestar a la población.

En Colombia, por ejemplo, en 2018 el Departamento Nacional de Planeación (DNP) valoró las labores del cuidado en 185,7 billones de pesos, alrededor del 20% del PIB del país para ese año, a pesar de no ser remuneradas. Además, el 81,2% de las mujeres lideran el suministro de alimentos en sus hogares en Colombia, y en muchas poblaciones de América Latina, las mujeres son también las encargadas de garantizar el recurso hídrico para sus familias o comunidades, exponiéndose a fenómenos meteorológicos adversos o ambientes con altos índices de contaminación.

Estas labores, además de representar una carga de trabajo adicional para las mujeres, limitan su acceso a oportunidades como la educación, la independencia económica y el crecimiento laboral. Cada brecha de género tiene un impacto directo y un mayor daño, pérdida y exposición hacia las mujeres y niñas.

Según datos del DNP de Colombia en 2018, las labores del cuidado fueron valoradas en 185,7 billones de pesos, alrededor del 20% del PIB del país para ese año, a pesar de no ser remuneradas.

Según el Ministerio de Ambiente de Colombia, el 81,2% de las mujeres lideran el suministro de alimentos en sus hogares en Colombia.

Impactos en la salud de las mujeres

Las altas temperaturas y los cambios en la precipitación tienen impactos en la salud de las mujeres rurales en diferentes dimensiones. Al estar encargadas del cultivo de la tierra, se exponen durante largas jornadas a condiciones climáticas extremas, lo que aumenta la probabilidad de padecer cáncer de piel. Además, el constante y marcado aumento de temperatura intensifica los efectos de la menopausia en las mujeres mayores de 40 años, afectando su bienestar.

La mala calidad del aire, asociada con contaminantes climáticos como el material particulado, afecta significativamente la salud de las mujeres en Colombia y el mundo. La reducción de su capacidad física para hacer ejercicio o practicar otras actividades de ocio disminuye su calidad de vida.

Acceso a la tierra y seguridad alimentaria

El acceso desigual a la tierra exacerba la vulnerabilidad de las mujeres ante posibles amenazas intensificadas por la crisis climática. En Colombia, el 61,4% de las unidades de producción agropecuaria están en propiedad de hombres y solo el 26% son de las mujeres. Esto no solo impide que ellas adquieran herramientas para enfrentar los efectos del cambio climático de manera adecuada, sino que también representa una dependencia de las mujeres hacia sus parejas o familiares.

Las mujeres son fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria mundial, y el cambio climático afecta su capacidad para mantener los cultivos y garantizar la conservación de semillas nativas y la diversidad biológica, fundamentales para la producción de alimentos. La dificultad de acceso a la tierra limita la posibilidad de acceder a figuras crediticias o beneficios que les permitan convertir sus tierras en espacios más productivos y protegidos.

Desplazamiento y violencia de género

Al menos 8 de cada 10 personas desplazadas a causa de los efectos de la crisis climática y los desastres naturales son mujeres, lo que las lleva a enfrentar múltiples violencias basadas en género durante el tránsito de un lugar a otro. En Colombia, el 15,3% de las mujeres desplazadas han sido víctimas de violencia sexual, entre otras formas de violencia.

En Colombia

En Colombia, los cambios en el clima, como las lluvias intensas y frecuentes o las sequías prolongadas, impactan directamente los medios de subsistencia de las mujeres, reduciendo la productividad de los cultivos y afectando su seguridad alimentaria, soberanía y autonomía económica. El aumento en el costo de los alimentos afecta la estabilidad económica de las mujeres cabeza de familia, y el desplazamiento debido a fenómenos climáticos obliga a cambiar sus medios de subsistencia, relegándolas a círculos de pobreza.

En general, la falta de participación de las mujeres en espacios de diálogo exacerba la desigualdad y las brechas de género, por lo que es necesario equilibrar la participación e incluir un enfoque de género real en las estrategias de mitigación.

En este sentido, transversalizar el enfoque de género en las decisiones para enfrentar la crisis climática es esencial, y conlleva a realizar un proceso de evaluación sobre las implicaciones que tienen para las mujeres y los hombres cualquier acción para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la adaptación a los efectos del cambio climático. Esto incluye la forma en que se deben abordar estas políticas, con el objetivo de responder a las necesidades diferenciadas que tienen mujeres, niños, niñas y demás grupos vulnerables.

En conclusión, para lograr una transición justa en Colombia y en el mundo será necesario fortalecer las capacidades, acceso y empoderamiento de las mujeres y las niñas en poblaciones altamente vulnerables a los impactos del cambio climático. Las mujeres son agentes activos de cambio y poseen conocimientos y destrezas únicas que deben ser aprovechadas para la creación de propuestas de transformación social, en dimensiones fundamentales para la construcción de una sociedad más equitativa y carbono neutral.

Si quieres saber más sobre cómo avanza la descarbonización en los distintos sectores de la sociedad, te invitamos a que visites el sitio de Camino Hacia Carbono Neutral. Allí encontrarás todo lo que necesitas saber sobre acción climática y descarbonización en Colombia y el mundo.

Camino Hacia Carbono Neutral es un proyecto financiado por UK Pact y liderado por las organizaciones OpEPA y Climate Reality América Latina en alianza con la Procuraduría General de la Nación. Desde el proyecto se busca construir lazos y así conectar a las instituciones y a la sociedad civil con alternativas y soluciones frente a la crisis climática, por medio de la creación de herramientas y alternativas que permiten incluir la descarbonización como parte esencial de la acción climática en el país, que buscan construir comunidades resilientes a la crisis.

Para conocer más sobre fenómenos y situaciones asociadas a la crisis climática y las alternativas que tenemos para hacerle frente, te invitamos a escuchar “El aire que respiro”:

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