Se acabó enero y muchos siguen centrando su atención en los incendios y en cómo atender la emergencia de la mejor manera. Sin embargo, existen otros temas que no solamente inquietan a la ciudad, sino que deberían ser prioridad del nuevo alcalde mayor de la ciudad.
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Aunque, sin duda, el nuevo alcalde mostró mayor compromiso con la emergencia, de la que mostró el Gobierno Nacional, esta gestión ha quedado bastante matizada por la falta de decisión en cuestiones tan simples como nombrar en propiedad al nuevo director o directora del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático IDIGER.
En efecto, resulta contradictorio, que mientras el alcalde era el centro de atención de los reflectores que cubrían los trágicos incendios en la ciudad, el mismo Carlos Fernando Galán no ha sido capaz de nombrar en propiedad a un director o directora para el IDIGER. Es decir, con corte al 31 de enero, estando en medio del punto crítico del Fenómeno del Niño y habiendo experimentado de primera mano las consecuencias del aumento de las temperaturas en la ciudad, Bogotá no tiene hoy quien dirija la principal entidad encargada de enfrentar y prevenir estas emergencias climáticas que va a seguir atravesando la ciudad.
Esta falta de liderazgo no se limita al IDIGER, sino que se extiende a otras entidades como el Departamento Administrativo de la Defensoría Del Espacio Público DADEP.
Actualmente, el lema de la administración Galán es “100 días por Bogotá”. Sin embargo, ya ha pasado un tercio de esa meta de cien días y, sin una cabeza que lidere en estas entidades (IDIGER y DADEP), los resultados en estos sectores, más allá de la gestión de los incendios, han sido nulos. Mientras tanto, parece ser que es Claudia López quien sigue gobernando en cuerpo ajeno, porque son algunos de sus funcionarios quienes se mantienen en esas entidades donde el nuevo alcalde no ha sido capaz de hacer nombramientos.
Pero la falta de decisión no termina acá. A los nombramientos que no se ha atrevido hacer Galán, hay que sumarle su timidez para expedir el decreto que prohíbe el consumo de drogas en la ciudad. A saber, mientras otras ciudades como Santa Marta, Soacha, o Bucaramanga ya han emitido decretos para regular este tema en sus territorios, Carlos Fernando Galán dijo que pospondría la decisión hasta el 31 de enero.
Sin embargo, enero pasó y aún no se conoce una decisión final del alcalde sobre el consumo de drogas en los espacios públicos. Galán, como fiel discípulo de la escuela de Juan Manuel Santos, ha sabido mantener su doble discurso frente a las drogas. No hay que olvidar como el expresidente Santos exigía resultados en la erradicación de cultivos, mientras en el exterior, le pedía a la comunidad internacional que legalizara las drogas. Con el mismo estilo, Galán anunció un decreto para prohibir el consumo de drogas en espacios públicos, pero mientras incumple esta promesa, le deja el camino libre a los jíbaros para que se apoderen de nuestros parques y colegios y, por ende, de nuestros niños.
Es importante destacar que estas acciones, o la falta de ellas, no solo afectan la percepción de la gestión del alcalde, sino que también tienen consecuencias reales para la ciudadanía. La ausencia de liderazgo en entidades cruciales y la indecisión en temas importantes como la seguridad, el consumo de drogas y el cambio climático pueden socavar la confianza en la administración municipal y poner en riesgo el bienestar de los habitantes de Bogotá.
En conclusión, la falta de nombramientos, en la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, genera preocupación respecto a su capacidad real para abordar eficazmente los desafíos que enfrenta Bogotá. Es fundamental que Galán, se convierta en un alcalde de más acciones y menos discurso, y atienda de fondo las problemáticas de la ciudad; problemáticas que no se resuelven si algunas de las entidades más importantes siguen sin gerentes o, peor aún, continúan gobernadas por Claudia López y sus pupilos.
