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Opinión: Los nuevos genios

“Vivir de no hacer nada es el sueño de muchos”.

Mateo Carvajal reveló una lista de tarifas de lo que cobran las celebridades en Colombia.

Un youtuber indonesio logró más de seis millones de visualizaciones y cuarenta y cinco mil comentarios por grabarse durante dos horas nada más que parpadeando y respirando. El video está apenas para esta época, primeros días de enero que ya son hábiles, pero donde nadie quiere hacer mayor cosa.

Quizá ese sea el secreto para triunfar hoy en día, no hacer nada. Hay tanto ruido en este mundo, tanta gente curando enfermedades, construyendo puentes, buscando la forma de llegar a Marte y haciendo retos complejos en internet, que la salida es quedarse quieto. Menos es más, como decía un famoso arquitecto para referirse a su oficio, frase que con los años se ha extendido a otras áreas de la vida.

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Usted se preguntará por qué esa gente se hace famosa, y se lo preguntará con rabia, más para desahogarse que para obtener una respuesta. Déjeme explicarle: uno admira lo que cree que puede hacer o lo que le gustaría hacer, por eso esos influencers que se ganan la vida con contenido sin pies ni cabeza tienen éxito, porque son la imagen de que sin mayor talento se puede llegar lejos. Nadie quiere ser Ernest Rutherford, descubridor de la estructura del átomo, no solo porque es aburrido, sino porque también es difícil. Basta ver que a la mayoría le toca coger una calculadora para saber cuánto es treinta y siete más catorce.

Sin embargo, crear contenido para internet, por más fácil y tonto que parezca, es complejo. No será dividir el átomo, pero tiene su ciencia y requiere de disciplina y constancia, exige lucir optimista, inventivo y alegre todos los miserables días de la vida; toda una lata. Miren TikTok, por ejemplo, una de las redes más populares. Yo veo eso y me pierdo, no solo no sé cómo navegar por ella, sino cómo grabar un video y qué decir en él. Es que es un arte, arte entendido en el concepto actual donde cualquier cosa es considerada artística y a cualquier pelagato que dice dos oraciones coherentes de seguido se le llama genio.

De hecho, hay gente que no solo hace dinero en redes porque tiene la habilidad y el tiempo, sino porque lo disfruta. La intención inicial de Muhammad Didit, el youtuber en cuestión, era grabarse diez minutos frente a la cámara haciendo nada y terminó superando las dos horas. Ya saben cómo nos volvemos cuando hacemos lo que nos apasiona: sales un viernes a un plan tranqui con amigos y terminas el domingo en el peor de los estados sin saber ni cómo volviste a casa.

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Vivir de no hacer nada es el sueño de muchos, y cómo no, si, por mucho que nos quieran vender el cuento de que es satisfactorio, trabajar es una lata. Cada tanto salen noticias sobre estos ganadores de la vida como nuestro amigo, el youtuber indonesio. Yo recuerdo que el año pasado una empresa ofreció un sueldo mensual de mil quinientos dólares mensuales solo por dormir. Parece ideal, yo sé, pero recuerde que uno es tan salado que vive con sueño durante el día y al llegar la noche se acuesta en la cama y no logra pegar, razón suficiente para no recibir el salario en cuestión. Lo dicho, para este tipo de cosas, por muy fáciles que parezcan, se necesita talento.

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