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Opinión: Celebration

“Posiblemente no exista mayor estupidez que hacer el “Topo Gigio” en el contexto en el que lo hizo Torres”

Ferrán Torres aparece sobre el segundo palo; Lewandovski rozó previamente la bola intentando meter un tacazo ante un desborde con aceleración y dominio de pelota que de manera maravillosa consiguió Ansu Fati, y Torres apenas puso el pie para marcar el descuento en el clásico español entre el Real Madrid y el Barcelona. Con el tanto de Torres el holgado 2-0 (que para ese momento era injusto porque de acuerdo a lo ocurrido en el partido tenía que ser un 3 o 4-0) era un 2-1 y afirmar una pequeña esperanza para los azulgranas que solamente hasta ese momento pudieron tocarle el hombro a los blancos en su casa.

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Pero acá viene lo curioso y es una de esas extrañas costumbres que tiende a transformarse en maña perjudicial, cómo puede ser la de comerse los mocos: Torres empezó a hacer el famoso “Topo Gigio” ante las graderías del Santiago Bernabéu. Y esa clase de gestos son una resignificación negativa de ciertos hechos en el fútbol, tal vez comparable con la miserable y abyecta costumbre de ciertos hinchas que empiezan a cantar el “olé” en las tribunas cuando el partido va 0-0.

¿A qué voy con todo esto? A que, si le agregamos cierta lógica a la escena, posiblemente no exista mayor estupidez que hacer el “Topo Gigio” en el contexto en el que lo hizo Torres. Las manos bien abiertas, detrás de las orejas simbolizan ese silencio atroz que sufre aquella fanaticada que está siendo humillada deportivamente por su adversario. Esa celebración aparece en momentos en los que un partido parece no tener ninguna clase de retorno, no cuando vas perdiendo, más allá de que tu gol disminuya las diferencias.

Siete minutos después y con dos desperdicios de opciones por parte de Barcelona, Eric García le metió un pisotón a Rodrygo en el área: penal a favor del Real Madrid y gol de Rodrygo. Final 3-1 y la reflexión. ¿Y el Topo Gigio dónde nos la metemos?

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Es similar a lo que le ocurrió hace poco a Miguel Borja con River: su club igualó 2-2 contra Patronato de Paraná en el marco de la Copa Argentina. La igualdad llevó a que se definiera el cupo a semifinales en el torneo y Borja pateó uno de los lanzamientos. Al marcarlo se puso a celebrar. ¿Qué intentaba festejar si es que la definición no había terminado? Pues Patronato fue más efectivo en los cobros y eliminó a River. La pregunta es lógica: ¿y la celebración del “colibrí” cómo dónde nos la metemos?

Para lanzar un canto épico, un festejo inolvidable, también hay que tratar de asegurarse que nada podrá echarlo a perder porque, de lo contrario, no habrá mayor aguafiestas que aquel que quiso inventar una celebración que nunca fue necesaria.

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