Las imágenes y piezas relacionadas con Carlos Pizarro Leongómez, excomandante del M-19, y Bernardo Jaramillo Ossa, excandidato presidencial de la Unión Patriótica asesinado en 1990, regresaron a las salas del Museo Nacional de Colombia tras dos semanas de controversia por su retiro.
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La restitución se llevó a cabo entre el 29 y el 30 de octubre, en cumplimiento de una decisión del Juzgado 24 de Familia de Bogotá, que ordenó al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y al Museo Nacional reinstalar los elementos retirados el pasado 15 de octubre.
De acuerdo con información conocida, las piezas fueron devueltas en buen estado. Sin embargo, la sala Fuerza, fe y sustancia permanecía cerrada mientras se completaban las labores de montaje.
¿Por qué habían retirado las piezas?
La controversia comenzó cuando el Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella ordenó retirar elementos de distintas salas del museo, entre ellos materiales relacionados con la historia política reciente de Colombia, los movimientos feministas y la población LGBTIQ+, así como objetos vinculados con el Acuerdo de Paz de 2016.
La decisión generó críticas de sectores políticos, organizaciones sociales y representantes del ámbito cultural, que cuestionaron sus efectos sobre la memoria histórica y la representación de distintos procesos sociales en una institución pública.
Por su parte, la ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la revisión de los contenidos museográficos y sostuvo que los museos no deben convertirse en instrumentos de adoctrinamiento político ni hacer apología del delito.
¿Qué ordenó la justicia?
El Juzgado 24 de Familia de Bogotá ordenó restituir las piezas tras estudiar una acción de tutela promovida por el representante a la Cámara Gabriel Becerra, del Pacto Histórico, junto con otros ciudadanos y organizaciones.
En su decisión, el despacho cuestionó que las entidades no hubieran acreditado suficientemente una evaluación del comité de gestión patrimonial ni presentado una justificación curatorial que sustentara el retiro de los elementos.
El fallo busca proteger derechos relacionados con la libertad de expresión, el acceso a la cultura, la educación y la memoria histórica.
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La decisión no impide que el Museo Nacional revise sus exposiciones, pero exige que cualquier modificación esté sustentada en criterios técnicos y curatoriales verificables.
Con la devolución de las piezas, el debate ahora se centra en cómo se representará la historia política y social del país en uno de sus principales espacios culturales.

