Un fuerte “doblete sísmico” sacudió el norte y el centro de Venezuela y se sintió con fuerza en varias zonas de Colombia debido a la cercanía geográfica y a la gran liberación de energía. Horas después, tras conocerse el impacto de los sismos en diversas ciudades del vecino país, el Gobierno venezolano declaró el estado de emergencia nacional bajo control militar, mientras que en Colombia se activaron las alertas de monitoreo institucional ante posibles afectaciones derivadas del evento.
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Las autoridades venezolanas adoptaron la medida excepcional luego de que dos potentes terremotos sacudieran con fuerza el norte y el centro del territorio nacional. Los movimientos telúricos, reportados internacionalmente con magnitudes de 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia, un fenómeno geológico de alta peligrosidad. El impacto de las ondas de choque provocó fallas estructurales y colapsos de edificaciones en Caracas, Carabobo, La Guaira, Aragua y Miranda, además de obligar la suspensión total de operaciones en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, la principal terminal aérea del país vecino.
Ante la magnitud de la crisis y la falta de un balance consolidado de víctimas mortales o heridos por parte de las agencias de socorro, el Ejecutivo venezolano centralizó la respuesta de rescate y remoción de escombros bajo la estructura de las Fuerzas Armadas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó el decreto constitucional para atender las zonas críticas y agilizar los apoyos económicos y logísticos en los focos del siniestro.
“...al mayor general de la Guardia Nacional Bolivariana, mayor general Sulbarán, con amplia experiencia para atender situaciones críticas de esta naturaleza y estamos en este momento declarando el estado de emergencia tal como lo contempla nuestra Constitución”, dijo la funcionaria Rodríguez durante la alocución oficial de la emergencia.
En el ordenamiento jurídico de Venezuela, el declarar un estado de emergencia es un mecanismo de excepción que faculta al Poder Ejecutivo para dictar decretos extraordinarios, restringir temporalmente ciertas garantías ciudadanas y transferir la operatividad civil y de rescate al mando militar. Esta medida legal busca agilizar la asignación directa de fondos y coordinar de forma expedita las labores de contingencia en las regiones afectadas, evadiendo los controles administrativos regulares para responder a la calamidad pública.
Monitoreo fronterizo: los efectos directos que se esperan en suelo colombiano
Por la proximidad geográfica en el norte venezolano pusieron en alerta técnica a las autoridades en Colombia. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) activó sus protocolos de seguimiento en tiempo real sobre la actividad sísmica fronteriza. Los expertos de la entidad aclararon que, si bien la emergencia se concentra en el vecino país, el escenario más probable para Colombia es la percepción de nuevas réplicas en los departamentos de la zona limítrofe, dependiendo de la profundidad de los epicentros secundarios.
El SGC hizo un llamado estricto a mantener la calma y acudir exclusivamente a las herramientas técnicas oficiales de reporte. Las autoridades señalaron que cualquier afectación física en infraestructura, grietas en viviendas o decisiones de evacuación local deberán ser notificadas, validadas y direccionadas por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en coordinación directa con los cuerpos de socorro, alcaldías y gobernaciones locales.
Caribe en observación: Dimar evalúa condiciones tras el fuerte sismo
El origen costero de los sismos en Venezuela levantó interrogantes inmediatas sobre el riesgo de un tsunami en el litoral Caribe colombiano. La Dirección General Marítima (Dimar), el organismo técnico encargado de la seguridad oceanográfica, informó que mantiene activos los sistemas de análisis e hizo un llamado a no difundir alarmas falsas en plataformas digitales o cadenas de mensajería instantánea.
La entidad precisó que el estado actual es de evaluación técnica y vigilancia. El uso de la categoría de ‘vigilancia’ se mantiene mientras se procesa la información de eventos regionales, reservando la ‘advertencia’ para escenarios con corrientes de resaca u ondas peligrosas para los puertos y playas colombianas.
Por su parte, la UNGRD enfatizó que los datos sobre profundidad y epicentro se procesan al instante para determinar el nivel de amenaza real. La instrucción general para los ciudadanos de la costa norte y el oriente de Colombia es inspeccionar preventivamente las estructuras residenciales, alejarse de paredes agrietadas si se perciben movimientos y seguir con rigurosidad los boletines oficiales emitidos por los canales institucionales del Estado.
