El fuerte terremoto en Venezuela dejo un saldo de varios edificios derrumbados, cientos de personas atrapadas bajo los escombros y decenas de personas fallecidos. Pero en medio de esta gran tragedia, quienes también sufren son los animales, sobre todo los perros y gatos que estaban al interior de los edificios que se terminaron derrumbando o que sufrieron graves daños estructurales a causa del fuerte movimiento telúrico.
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Cientos de vídeos e imágenes de cómo trabajan los rescatistas se han viralizado por el esfuerzo y la grave situación en la que encuentran a las personas y a los animales, quienes son los más afectados al no poder pedir auxilio con la misma facilidad. Justamente una pequeña perrita fue la protagonista de uno de estos vídeos, ya que rescatistas la encontraron totalmente enterrada bajo escombros, solamente con su cabeza descubierta.
La perrita se también tenía varias heridas visibles en su cabeza y se veía bastante asustada. Los rescatistas, con la misma dedicación y esfuerzo la rescataron como si fuera una persona. En primer lugar le descubrieron su cabeza y el cuello, para evitar que se ahogara, luego le ofrecieron agua y empezaron a retirar los escombros a su alrededor.
Tras horas de esfuerzo, finalmente la perrita logró salir de los escombros, fue atendida, alimentada y su más sincera muestra de agradecimiento fue entregar su entera confianza a los hombres y mujeres que dieron todo por rescatarla.
La inquietante coincidencia que enciende el debate en redes sociales
Más allá del impacto inmediato y los protocolos de emergencia activados por los organismos de socorro, el sismo desenterró lo que puede verse como un patrón cronológico que ha capturado la atención pública: no es la primera vez que un movimiento sísmico de gran escala golpea a la región exactamente en estas fechas del calendario.
Los registros oficiales del USGS demuestran que casi en la misma jornada del año anterior, específicamente el 23 de junio de 2024, un evento sísmico de magnitud 6,0 sacudió la localidad de Yaguaraparo, en el oriente venezolano, a una profundidad de 77 kilómetros. Con este nuevo reporte de 2026, se consolidan dos años consecutivos en los que el subsuelo de la región caribeña sufre rupturas críticas alrededor del 23 y 24 de junio, un dato que los analistas digitales y ciudadanos ya catalogan de forma viral como la “coincidencia del 24”.
Un historial de sismos superficiales que golpean a la región
Y hay otro dato que alimenta la curiosidad. El 24 de septiembre de 2025, otro fuerte sismo con epicentro en Venezuela también fue sentido en Colombia. En ese momento, se reportó que el movimiento tuvo una magnitud de 6,1, ocurrió en el occidente venezolano, en el estado Zulia, y fue confirmado por el Servicio Geológico Colombiano como un evento superficial, de menos de 30 kilómetros de profundidad, como el de hoy. Ese mismo sismo también se conoce que el temblor se sintió en gran parte del país, con epicentro en Mene Grande, Venezuela, cerca de municipios del estado Zulia.
Por supuesto, hablar de una “maldición” del 24 no pasa de ser una forma de nombrar la coincidencia que suele prender la conversación en redes cada vez que ocurre un evento de este tipo. No hay evidencia científica que relacione una fecha específica con la ocurrencia de sismos. Lo que sí existe es un registro llamativo: un temblor fuerte cerca del 24 de junio de 2024, otro el 24 de septiembre de 2025 y ahora este movimiento del 24 de junio de 2026, todos con Venezuela como punto de referencia y con impacto en la conversación colombiana.
Las autoridades de gestión del riesgo en Colombia reiteraron el llamado a la población a seguir exclusivamente los boletines e informes emitidos por los canales de comunicación oficiales, descartar cadenas de mensajería instantánea que promueven desinformación y mantener actualizados los planes de evacuación familiares y corporativos.
