La cercanía entre la joven Juliana Guerrero y el presidente Gustavo Petro no surgió de la noche a la mañana. Detrás de esa relación hay encuentros, recomendaciones y una cadena de hechos que explican cómo, en poco tiempo, pasó de ser una líder estudiantil a tener un papel influyente dentro del Gobierno.
Según distintas versiones, todo comenzó cuando el entonces candidato presidencial visitó la Universidad Popular del Cesar. Allí, tras un evento público, un grupo reducido de jóvenes accedió a una reunión privada.
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Detalles de la relación del presidente Gustavo Petro y Juliana Guerrero
Según conoció El Colombiano, en ese espacio, Guerrero tomó la palabra y fue directa: “Yo quiero que usted intervenga acá en la Universidad Popular del Cesar”. Luego, le expuso lo que consideraba problemas estructurales en la institución, incluyendo disputas políticas y financieras con clanes regionales.
El episodio habría llamado la atención del mandatario. Desde entonces, mantuvieron contacto frecuente. Incluso, de acuerdo con fuentes, el presidente le enviaba libros y sostenían conversaciones periódicas.
Un actor clave en ese acercamiento fue el coronel retirado William Castellanos, quien durante años estuvo a cargo de la seguridad de Petro. Fue él quien le habló de las hermanas Guerrero y facilitó su llegada al Gobierno en 2023. S
Sobre ese proceso, Castellanos ha sido enfático: “Yo no soy ningún presunto padrino. Conocí a las hermanas Guerrero desde que eran unas niñas de 16 y 18 años, berracas para trabajar que mueven multitudes (...) un día cualquiera me llamó Juliana y nos vimos cerca a Palacio, me dice que les hicieron a ella y a la hermana una amenaza grave en el Cesar. Le comenté al presidente y me autorizó a ayudarlas. Llamé para meter a una de ellas al Ministerio del Interior y otra a Colombia Compra Eficiente, ahí empezaron a trabajar, pero no soy el padrino”.
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Así fue como Juliana llegó inicialmente a la Presidencia, en la Secretaría de Transparencia, aunque su paso por allí fue breve. Luego aterrizó en el Ministerio del Interior, mientras su hermana Verónica fue ubicada en Colombia Compra Eficiente. En ambas entidades, quienes trabajaron con ellas las recuerdan como perfiles resolutivos, jóvenes “todo terreno”, acostumbradas a moverse con rapidez en medio de la presión.
En el caso de Juliana, su influencia creció con velocidad. A pesar de no contar con título profesional en ese momento, logró acceder a varios contratos desde finales de 2023.
Al mismo diario, un alto funcionario la describe diciendo que: “habla muy rápido y puede enredar a cualquiera”. Esa habilidad, sumada a su cercanía con altos niveles del poder, le abrió nuevas puertas.
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Entre los contratos que más han llamado la atención están los firmados con la Universidad Industrial de Santander, por montos cercanos a los 12 millones de pesos. Un expediente de la Contraloría advierte posibles irregularidades: los informes entregados consistían principalmente en listados de asistencia a reuniones con baja participación, donde incluso figuraban ella y su hermana. Aunque se trata de cifras menores, el organismo señala un presunto daño fiscal.
Con apenas 22 años, Guerrero ya era vista como una figura clave dentro del Ministerio del Interior, al punto de ser considerada la “jefe de gabinete”. Además, tenía acceso directo a la Casa de Nariño y fue designada como representante del presidente en el Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar.
Su nombre terminó de escalar cuando se conoció el uso de un helicóptero de la Policía, cuyo costo habría superado los 200 millones de pesos, para una misión que, según versiones, buscaba cambios en la dirección de esa universidad. Mientras algunas fuentes lo vinculan con decisiones administrativas, otras lo relacionan con iniciativas de la llamada política de “paz total”.
El crecimiento de su poder también despertó cuestionamientos. La representante Jennifer Pedraza reveló que Guerrero figuraba en el Sisbén como persona en condición de pobreza moderada, pese a tener contratos con el Estado. También señaló que no habría presentado el examen Saber Pro, requisito para graduarse.
A esto se suman señalamientos más delicados, como la supuesta obtención irregular de su título profesional en La Fundación Universitaria San José, según denuncias, estaría vinculada a la expedición de diplomas sin los debidos procesos.
Más recientemente, su nombre ha estado ligado a disputas internas con Angie Rodríguez. Sin embargo, todo indica que su cercanía con el presidente sigue siendo un factor determinante. Incluso, el propio mandatario habría reconocido dificultades para sostener a otros funcionarios en sus cargos en medio de estas tensiones.
La historia de Juliana Guerrero sigue en desarrollo, marcada por un ascenso rápido, una relación cercana con el poder y una serie de cuestionamientos que hoy la mantienen en el centro del debate político.
