Un mes después de la tragedia que enlutó a las Fuerzas Militares en Puerto Leguízamo, Putumayo, con un saldo de 69 uniformados fallecidos y más de 50 heridos, la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) hizo públicos los hallazgos iniciales sobre el desplome del avión C-130 Hércules. La inspección técnica desestimó categóricamente cualquier falla mecánica previa al despegue, orientando la causa probable del siniestro hacia un error de cálculo humano frente a las complejas condiciones de la pista.
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El análisis del grabador de voz y los datos de la cabina permitieron a los investigadores reconstruir el trayecto de la aeronave de matrícula 1016. Apenas cuatro segundos después de elevarse, el avión colisionó contra la densa vegetación ubicada en la trayectoria de salida de la pista 30.
El coronel Luis Fernando Giraldo Escobar, director de Seguridad Operacional de la Inspección de la FAC, entregó detalles milimétricos de la secuencia de impacto. “El motor número tres impacta el árbol número uno; posteriormente, el motor número uno y el motor número dos impactan el árbol número dos y el árbol número tres”, precisó el oficial.
Este choque provocó que los motores absorbieran fragmentos de ramas, desencadenando una pérdida crítica y progresiva de potencia. Sin capacidad aerodinámica y sufriendo un giro involuntario de 29 grados sobre el ala izquierda, el piloto ejecutó maniobras de emergencia reduciendo la potencia, pero ya frente a la altitud, esta era insalvable. El Hércules se precipitó a tierra a 2.080 metros del final de la pista, manteniéndose en vuelo únicamente durante 36 segundos.
¿Qué falló durante la maniobra de salida?
Descartado el daño estructural interno, los peritos concentran su análisis en las decisiones operativas previas al vuelo. Según reveló Blu Radio, la tripulación enfrentó un escenario logístico de alta presión: una pista inusualmente corta de 1.200 metros, el peso considerable de la aeronave y la urgencia de despegar antes de que una ventana climática adversa los dejara en tierra.
Aunque el peso de 60.328,7 kg o 133.000 libras estaba dentro del límite del aeródromo y se utilizó una configuración estándar de despegue, el margen de error resultó inexistente. El cálculo de la velocidad necesaria para sortear los árboles ubicados al final de la cabecera habría sido impreciso. Asimismo, la investigación arrojó que no existían reportes oficiales previos que advirtieran sobre el peligro que representaban dichos obstáculos naturales para las operaciones aéreas.
El documento preliminar, elaborado con el soporte técnico directo de los fabricantes, fue enfatico sobre las condiciones del equipo. “La aeronave se encontraba perfectamente aeronavegable y sin ninguna restricción de vuelo”, reiteró el coronel Giraldo.
Este dictamen técnico confronta las declaraciones emitidas durante este tiempo por el Gobierno Petro, pues el mismo presidente señaló públicamente que el avión estaba obsoleto. La institución militar aclaró que el C-130 accidentado acumulaba seis años de operación con sus respectivos mantenimientos mayores y menores estrictamente al día, sin embargo hasta el momento el presidente no se ha pronunciado sobre estas declaraciones.
