A poco más de un mes de las elecciones presidenciales, una curiosa polémica ha ocupado las páginas de los medios de comunicación. En vez de que las declaraciones de los candidatos y candidatas presidenciales en debates sean el centro de los titulares, el tema de discusión ha sido, irónicamente, la realización de debates, pues múltiples diferencias entre los candidatos han dificultado que los colombianos puedan ver, especialmente a los más populares, discutir y argumentar frente a frente en televisión pública.
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Tras las consultas del 8 de marzo que oficializaron la candidatura de Paloma Valencia y comenzaron a marcar una nueva tendencia en las encuestas, tanto la senadora del Centro Democrático como el abogado Abelardo de la Espriella empezaron a insistir en que Iván Cepeda debía asistir a debates. El candidato del Pacto Histórico, quien ha ido punteado en intención de voto, se negó repetidamente a participar en estos espacios pese a ser desafiado directamente por sus contrincantes.
Cepeda dijo que debatiría pero puso condiciones
Sin embargo, después de la mención constante del asunto por parte de Valencia y De la Espriella y de una tutela interpuesta por el exsenador Jonatan Tamayo, Manguito, Cepeda anunció el sábado 18 de abril que iría a debates, y retó precisamente a los dos candidatos de derecha a debatir sobre “propuestas de fondo”.
Cepeda manifestó que busca un debate “conceptual, argumentativo, estructurado sobre ideas y propuestas”, y afirmó que no se prestaría “a la manipulación mediática ni a la política del espectáculo”. Por esto, estableció una serie de condiciones para debatir que han tenido a los candidatos alegando toda la semana.
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Aunque Valencia y De la Espriella aceptaron el reto, no tardaron en mostrar inconformidad por lo que llaman el “pliego de peticiones” de Cepeda, quien también fue criticado por candidatos como Sergio Fajardo, Claudia López, Luis Gilberto Murillo y Roy Barreras por excluirlos del debate, ya que solo quiere discutir con quienes considera sus extremos opuestos.
Lo que exige el candidato del Pacto
Además, entre sus otras condiciones están la definición previa del escenario, el temario y los moderadores para que el espacio sea equitativo, sugiriendo incluso que cada candidato delegue a alguien para pactar estos puntos. A María Jimena Duzán, una de las pocas periodistas a las que les ha permitido entrevistarlo, le dijo que lo que pide es: que haya un escenario y unas garantías de que será imparcial, porque no quisiera debatir con el moderador, que se definan los temas para que no se hable solo de seguridad o de militarizar el país, que se establezca el orden del debate, que se conozca el espacio donde estarán los candidatos y que haya equidad en el tiempo de cada candidato para responder.
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Las propuestas de los otros aspirantes
Durante toda la semana posterior al anuncio de Cepeda, el tema ha sido, entonces, cómo, cuándo y con quién hacer los debates, algo en lo que los candidatos y candidatas no parecen ponerse de acuerdo. Paloma dice que acepta el espacio aunque el candidato del Pacto “quiera amañarlo”, y hasta propuso que se lleve a cabo en el Congreso con varios de los aspirantes. Por su parte Abelardo, quien también asegura estar dispuesto a acudir, le pidió a los medios que sean ellos quienes establezcan las condiciones y coincidió con Cepeda en que solo deben estar los punteros, incluyendo a Fajardo.
Por su parte, Claudia López, quien fue excluida de las pretensiones de Cepeda, citó la Ley de Garantías Electorales, la cual establece que si uno o varios candidatos lo solicitan, tiene derecho a la realización de tres debates de hasta una hora cada uno, con las reglas y sobre los temas que señalen en su petición.
