Un nuevo capítulo de sombras rodea a la Iglesia Católica en Colombia tras revelarse que la Arquidiócesis de Bogotá decidió no adelantar investigaciones internas ante una denuncia formal de abuso sexual contra el fallecido monseñor Pedro Rubiano Sáenz (1932–2024). La justificación de la institución ha desatado una fuerte controversia: el estado de salud mental del alto jerarca.
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El caso, que salió a la luz inicialmente en un dossier entregado al Vaticano por el diario El País, tomó fuerza con el testimonio de Andrés, un hombre que asegura haber sido víctima de Rubiano cuando apenas tenía 14 años.
“No tenía facultades mentales para defenderse”
A través de un documento firmado por monseñor Alejandro Díaz García, director de la Oficina para el Buen Trato, la Arquidiócesis reconoció que, aunque recibió la denuncia formal en 2021, optó por no abrir un proceso canónico. Según la entidad, para esa fecha el cardenal Rubiano presentaba un deterioro cognitivo severo, lo que, a su juicio, impedía garantizar el derecho al debido proceso y la defensa del acusado.
Esta decisión, según afirma la misiva, no fue unilateral, sino que contó con el aval de instancias superiores en el Vaticano, que habrían coincidido en que el estado de salud del cardenal hacía inviable el juicio interno.
El calvario de la víctima: De Roma a la Fiscalía
La búsqueda de justicia de Andrés ha sido un camino de puertas cerradas. Su cronología de denuncias refleja la dificultad de enfrentar al poder eclesiástico:
- 2020 (Roma): Acudió a Joaquín Navarro, colaborador cercano de Juan Pablo II, sin obtener respuesta.
- 2021 (Bogotá): Denunció ante la recién inaugurada Oficina para el Buen Trato. Se le pidió relatar los hechos a puño y letra, pero luego la comunicación se cortó.
- Justicia Ordinaria: La Iglesia afirma haber remitido el caso a la Fiscalía General de la Nación en 2021. Sin embargo, Andrés asegura que, tras interponer una tutela por falta de avances, el ente acusador respondió que nunca recibió dicha denuncia.
“Me pidieron escribir los hechos de mi puño y letra... después de eso perdí comunicación”, relató la víctima a Caracol Radio, evidenciando una posible ruptura en la cadena de atención prometida por la institución.
Protocolos bajo la lupa
Pese a la falta de investigación interna, la Arquidiócesis sostiene que implementó sus protocolos de atención, brindando acompañamiento psicológico y espiritual al denunciante. No obstante, el vacío que deja la falta de un proceso administrativo o judicial interno reabre el debate sobre la transparencia en los casos de pederastia clerical.
La muerte de Pedro Rubiano en 2024 cerró cualquier posibilidad de justicia terrenal para Andrés en el ámbito canónico, dejando una herida abierta en la credibilidad de las oficinas de atención a víctimas creadas por la Iglesia en Colombia. El caso pone de relieve la tensión entre el derecho a la defensa de los acusados y el derecho a la verdad de las víctimas, especialmente cuando el tiempo y la salud de los implicados juegan en contra de la justicia.
