La fe y la convivencia en Bogotá atraviesan un momento de alta tensión. Lo que debería ser un ejercicio de derechos fundamentales se ha convertido en un escenario de confrontación que ya llegó a los estrados del Concejo de Bogotá. El presidente de la corporación, Humberto “Papo” Amín, ha encendido las alarmas tras citar a un debate de control político al secretario de Gobierno, Gustavo Quintero. ¿El motivo? Una serie de ataques y actos de intolerancia que, según el cabildante, intentan “silenciar” a la comunidad creyente.
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Un viacrucis de intolerancia en Semana Santa
El detonante de esta controversia se remonta a los eventos ocurridos el pasado 2 de abril. Bajo la consigna de una marcha denominada “Protesta en contra de la religión y el abuso de poder de la élite mundial”, lo que inició como una manifestación amparada por la Constitución terminó, según denuncias, en actos de irrespeto directo dentro de recintos sagrados.
Amín fue enfático al describir escenas que calificó de “alarmantes”. Templos emblemáticos del centro histórico, como la Iglesia de Las Nieves, San Francisco y Las Aguas, fueron testigos de interrupciones en plena eucaristía. Cantos y arengas irrumpieron en el silencio de la oración, obligando incluso a la intervención de la Policía Nacional para proteger a los feligreses.
“Lo que vivimos en Semana Santa es alarmante. Hoy la comunidad católica se encuentra seriamente amenazada. Nos están intentando silenciar”, sentenció el concejal Amín durante su intervención.
Cifras que preocupan: La discriminación no es un caso aislado
Lejos de ser hechos anecdóticos, la libertad de culto en Bogotá parece estar bajo asedio en múltiples localidades. Según los datos revelados en el debate, en lo que va del 2025, la “Ruta de Atención por la Libertad Religiosa” ya ha atendido a 50 personas. La problemática se extiende por 13 de las 20 localidades de la capital, con focos críticos en:
- Kennedy
- Suba
- San Cristóbal
- Tunjuelito
Lo más preocupante para la opinión pública es que la discriminación ha permeado las aulas de clase. Amín denunció que niños y niñas están siendo increpados o amenazados en sus entornos escolares simplemente por manifestar su fe o asistir a una iglesia. “Eso no lo vamos a permitir”, puntualizó el presidente del Concejo.
El llamado a la acción: ¿Qué sigue para el Distrito?
El debate no solo sirvió para la denuncia, sino para cuestionar la efectividad de las estrategias actuales de la Secretaría de Gobierno. El concejal Amín ha solicitado respuestas claras sobre la identificación de los responsables de los disturbios del 2 de abril y ha pedido fortalecer la articulación con la Fuerza Pública.
A pesar de la contundencia de sus reclamos, Amín aclaró que su postura no busca estigmatizar a otros sectores sociales, como la población trans, sino garantizar que el respeto sea la base de la convivencia en una ciudad pluralista. La pregunta que queda en el aire es si la Administración Distrital logrará blindar el derecho a creer sin miedo en una Bogotá cada vez más polarizada.
