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Jaulas, dardos y maquinaria pesada: Así es el plan para sacrificar a 80 hipopótamos del Magdalena Medio

El ministerio de Ambiente presentó el protocolo que busca regular la población de esta especie invasora introducida por Pablo Escobar.

Hipopótamos en Doradal, Antioquia
Hipopótamos de Pablo Escobar Foto: Felipe VIllegas, Instituto Humboldt

Este lunes 13 de abril, el ministerio de Ambiente presentó el nuevo plan para el manejo de la población de hipopótamos que fue introducida por Pablo Escobar y habita en el Magdalena Medio. Aunque por años se intento priorizar otras vías que no fueran la caza preventiva, la entidad definió que se va a proceder con la aplicación de la eutanasia a 80 ejemplares para contrarrestar su expansión y prevenir daños al ecosistema.

El proceso a realizar será la caza de control, que cuenta con tres fases: la ceba y captura previa, la eutanasia y la disposición final de los residuos. Esto busca regular la población por medio de un acto humanitario e indoloro a cargo de médicos veterinarios expertos en fauna silvestre, y ya cuenta con recursos asignados para su ejecución.

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Primera fase: Ceba y captura

El primer paso será construir corrales de estructura metálica o hierro con un área mínima de 15 metros cuadrados por individuo, ubicados cerca de los ríos y quebradas donde habitan. Los animales serán conducidos hacia ellos en horas de la tarde por medio del suministro de alimentos atractivos que no se encuentran en su entorno natural, como zanahorios, frutas y melaza.


Cuando el hipopótamo ingrese al corral, se activará un mecanismo de guaya y broche para cerrar la puerta. Allí, en medio de un entorno tranquilo y sin luces ni ruidos intensos, se prepararán los medicamentos, rifles y equipos de protección personal necesarios para la siguiente fase.

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Segunda fase: eutanasia

Para la aplicación de la eutanasia, se empezará inmovilizando al animal de manera remota con rifles de dardos neumáticos que pesan entre 3,9 y 4 kilogramos y poseen agujas especiales para penetrar la piel gruesa del hipopótamo. El protocolo sugiere cinco opciones de fármacos, ajustadas según el peso del ejemplar (que puede oscilar entre 800 kg y 2.500 kg).

Tras sedar al individuo, en un lapso de 10 a 20 minutos,el equipo médica colocará vías venosas en la vena auricular o cefálica. Se administrará una dosis adicional de anestésico y, finalmente, se inducirá su muerte mediante el uso de medicamentos.

Si la inmovilización química no es viable o el animal se encuentra en libertad y es difícil de confinar, el protocolo recomienda que un tirador experto dispare al animal en la cabeza con un arma de fuego, apuntando directamente a la masa cerebral para causar una insensibilización inmediata.

La elección de este método depende de la evaluación técnica del terreno y de los riesgos involucrados, buscando siempre que los hipopótamos estén alejados de cuerpos de agua para facilitar la disposición del cadáver.

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Tercera fase: Disposición del cuerpo

Cuando se haya confirmado la muerte del animal mediante la verificación de ausencia de pulso, reflejo corneal y pupilas fijas, se realizará una necropsia completa en un plazo no mayor a 24 horas. Con este proceso se recolectará información sobre la salud de la población y se documentarán las causas del deceso.

Cabe aclarar que la manipulación de cadáveres de hipopótamos conlleva riesgos biológicos significativos, ya que son portadores potenciales de enfermedades como Leptospira, Brucella, Tuberculosis y Ántrax. Por eso, el personal debe utilizar impermeables, doble guante, mascarillas N95 o respiradores P100 y gafas de seguridad.

Tras completar la necropsia, el animal será enterrado usando maquinaria pesada para construir fosas de 4 a 5 metros de profundidad, pues este es el método más rápido y seguro. Antes de cubrir el cuerpo con tierra, se perforará su cavidad torácica y abdominal para evitar la acumulación de gases que pueda provocar explosiones en la fosa.

La incineración en hornos crematorios también es una alternativa contemplada para esta fase final, ya que garantiza la destrucción total de patógenos.

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