El sistema penitenciario de Colombia se enfrenta a un nuevo cuestionamiento tras la difusión de pruebas que desmienten las versiones oficiales sobre la reciente fiesta vallenata en la cárcel de máxima seguridad La Paz de Itagüí. La concejal de Medellín, Claudia Carrasquilla, ha puesto bajo la lupa la seguridad del penal al revelar cronológicamente cómo se gestó un evento que parece más propio de un club privado que de un centro de reclusión.
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El “Paso a Paso” de una seguridad vulnerada
Según las imágenes de las cámaras de seguridad presentadas por la cabildante, el evento no fue una simple coincidencia con el día de visitas. El despliegue logístico incluyó el ingreso de más de 16 vehículos de alta gama y un flujo masivo de personas que, en teoría, deberían pasar por los más estrictos controles de identificación.
Sin embargo, el hallazgo más alarmante radica en quiénes controlaban la entrada. Carrasquilla denunció que, tras una verificación inicial de la guardia, el mando del acceso quedó en manos de dos hombres vestidos de negro sin identificación oficial. Estos sujetos habrían sido los encargados de franquear el paso sin registros formales, sustituyendo de facto la autoridad del INPEC.
Artistas, música y presunto estado de embriaguez
La cronología de la “parranda” es detallada y comprometedora:
- 11:30 a. m.: Ingreso del reconocido cantante vallenato Nelson Velásquez, quien llegó con su equipo completo de músicos, coristas e instrumentos.
- Durante la jornada: Se reportó la participación de Luis Neredo, artista de música popular, presuntamente contratado para el evento.
- 4:00 p. m.: Salida de los invitados. Las cámaras registraron a varias personas abandonando el penal en aparente estado de embriaguez, lo que confirmaría el consumo de licor dentro de las instalaciones.
¿Negligencia o complicidad oficial?
La concejal no ha dudado en confrontar directamente al Gobierno. Mientras el ministro de Justicia, Jorge Cuervo, intentó matizar el hecho asegurando que los artistas fueron hechos pasar por “visitantes”, Carrasquilla fue tajante en su respuesta.
“No sea mentiroso, ministro. En el video queda muy claro que ingresaron personas que no estaban de visita, sino que entraron a la parranda que hicieron en el patio”, afirmó la concejal, calificando la situación de “supremamente bochornosa”.
Reformas estructurales y la duda sobre la “Paz Urbana”
El escándalo no termina en la música. La denuncia incluye el ingreso de una volqueta con materiales de construcción, lo que refuerza las sospechas de que los cabecillas de las estructuras criminales del Valle de Aburrá están realizando modificaciones irregulares en sus celdas y patios.
Este episodio pone en entredicho la transparencia de la mesa de paz urbana con el Gobierno Nacional. La ciudadanía se pregunta ahora si estos beneficios son parte de las negociaciones o si la cárcel de Itagüí ha dejado de ser un centro de máxima seguridad para convertirse en un centro de operaciones con privilegios de hotel.
