El Gobierno de Colombia oficializó un aumento del 30 % al 100 % en los aranceles para las importaciones provenientes de Ecuador. La medida, confirmada por la ministra de Comercio, Diana Marcela Morales, es una respuesta directa a la decisión de la administración de Daniel Noboa de gravar con una “tasa de seguridad” idéntica a los productos colombianos. Esto coincide con el punto más crítico de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, marcadas por el cruce de acusaciones sobre la lucha contra el narcotráfico y el llamado a consultas de sus respectivos embajadores.
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A pesar del endurecimiento aduanero general que busca restablecer las condiciones equitativas del mercado, el presidente Gustavo Petro anunció una contramedida paralela para proteger el abastecimiento interno. A través de su cuenta de X, el mandatario indicó: “El gobierno colombiano permitirá que producción ecuatoriana necesaria para Colombia entre a cero por ciento de arancel”.
Esta maniobra busca presionar a Quito sin afectar la canasta básica nacional, pues según cifras de Analdex, Colombia exportó a Ecuador más de 1.800 millones de dólares en 2025. Ante el inminente golpe a los productores, el Ministerio de Comercio adelantó que impulsará líneas de crédito y facilidades de financiamiento para inyectar liquidez al tejido empresarial afectado.
Choque frontal: “Señor Noboa, respete esos muertos”
La disputa económica está intrínsecamente ligada a un quiebre político. Tras los señalamientos de Noboa sobre una supuesta falta de compromiso de Bogotá contra el crimen organizado, Petro publicó un vehemente mensaje defendiendo su trayectoria. “Yo no nací en casa de grandes bananeros o banqueros (...) No me meto en negocios malolientes”, aseveró el jefe de Estado colombiano.
En su declaración, Petro exigió a Ecuador explicar el debilitamiento de la seguridad en sus puertos, calificándolos como los mayores exportadores de cocaína del mundo por la alianza entre mafias locales, colombianas y sectores de poder. Como contraste, el mandatario destacó que la tasa de homicidios en Nariño y Putumayo ha caído a una tercera parte y reveló que la inteligencia naval colombiana ayudó recientemente a incautar 5,9 toneladas de droga en puertos ecuatorianos y europeos.
Lejos de conciliar, Petro le exigió a su homólogo honrar a las víctimas del conflicto: “Más de 200.000 colombianos han sido asesinados por el narcotráfico (...), señor Noboa, respete esos muertos”.
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Ruptura diplomática en curso
Ante lo que consideró insultos reiterados, el presidente ordenó el regreso inmediato de la embajadora de Colombia en Quito, María Antonia Velasco. Este movimiento se da apenas días después de que Ecuador hiciera lo propio con su delegado en Bogotá, agudizando la crisis desatada tras las declaraciones en las que Petro calificó al exvicepresidente Jorge Glas como un “preso político”.
Con los canales de diálogo bloqueados, Colombia elevó una demanda contra Ecuador ante la Comunidad Andina (CAN) argumentando la violación del Acuerdo de Cartagena. Mientras la controversia avanza en los tribunales internacionales, el Ejecutivo colombiano trasladará su próximo consejo de ministros a un punto de la frontera, intentando contener las repercusiones sociales de una fractura binacional que amenaza con paralizar el comercio andino.
