El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Defensa liderado por Pedro Sánchez, ha oficializado un incremento del 7% en la asignación salarial para todos los uniformados de la Fuerza Pública en Colombia. Esta medida busca poner fin a una creciente tensión interna generada por el reciente ajuste del salario mínimo, que había provocado un inusual fenómeno de “nivelación hacia abajo” en las jerarquías castrenses.
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El ajuste del 7% se desglosa de la siguiente manera: un 5% correspondiente al IPC de 2025 más un 1,9% adicional destinado a equilibrar la balanza. Este incremento aplica de forma inmediata para los integrantes del Ejército Nacional, la Armada Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional.
El fin del “desequilibrio”: ¿Por qué era necesario el decreto?
La polémica se encendió tras el aumento del 23% en el salario mínimo para soldados y auxiliares que prestan su servicio militar. Si bien esta fue una medida celebrada por los conscriptos, generó una distorsión técnica en la escala remunerativa: en la práctica, un soldado en formación estaba percibiendo ingresos muy similares, e incluso superiores en algunos casos, a suboficiales de rangos superiores.
El decreto firmado por el ministro Sánchez reconoce explícitamente esta falla estructural:
“La aplicación del salario mínimo impactó la estructura salarial de las fuerzas militares y afectó la progresividad y coherencia de la escala remunerativa... generando distorsiones en la relación escalonada que debe existir entre grados consecutivos”.
Con este ajuste, el Ministerio de Defensa busca restablecer la jerarquía salarial, un principio fundamental en la disciplina y motivación de las tropas.
¿Es suficiente el 7%? Voces a favor y en contra
A pesar de la firma del decreto, el ambiente no es de total satisfacción. Sectores de la reserva activa y militares en retiro han manifestado que el incremento es “insuficiente” para cerrar la brecha real. Argumentan que mientras el salario mínimo de los auxiliares subió un 23%, el ajuste del 7% para los cuadros de mando sigue dejando una deuda pendiente en el poder adquisitivo de los profesionales.
Para muchos uniformados, aunque el aumento reconoce el desajuste, la brecha salarial persiste, especialmente en los grados intermedios donde la responsabilidad de mando no se ve plenamente compensada por la nueva tabla de asignaciones.
Impacto en la Fuerza Pública
Este ajuste salarial es el movimiento más importante del año en materia de bienestar para los uniformados y se espera que ayude a calmar el malestar en los cuarteles. Sin embargo, el reto del Gobierno ahora será monitorear si este 1,9% de valor agregado logra efectivamente mantener la estructura escalonada de asignaciones que, por ley, debe regir al personal que integra la Fuerza Pública.
